El presidente de EEUU, George Bush, insistió ayer en que el trabajo de los servicios de Inteligencia de su gobierno no vulnera el derecho a la intimidad de los ciudadanos y tienen como objetivo proteger a los estadounidenses.
"El Gobierno no escucha las llamadas telefónicas personales sin una autorización judicial", aseguró el Mandatario en su discurso radiofónico de los sábados.
En un nuevo intento de calmar la acalorada polémica suscitada en torno al controvertido programa de espionaje respaldado por su gobierno, George Bush subrayó que "la privacidad de todos los estadounidenses está extremadamente protegida en todas nuestras actividades".
Según el periódico Usa Today, EEUU ha creado una gigantesca base de datos que incluye los registros de millones de llamadas, tanto de sospechosos de terrorismo como de ciudadanos comunes, en colaboración con las tres mayores compañías telefónicas. Bush no confirmó ni desmintió la existencia o no de esa base de datos. Washington, EFE