El modelo neoliberal trajo consigo un distintivo ideológico; el silencio. El gobierno de Evo la revolución. En efecto, durante el dominio neoliberal fue como si la sociedad se devorara sus propios imaginarios, sus discursos colapsaron frente al avasallamiento de la practicidad sin más. El pragmatismo del mercado eclipsó las ideas y las generaciones que se movían en su interior crecieron bajo el influjo de espejismos unilaterales que mostraban sólo su lado idealizado ocultando su lado oscuro. La mayoría de los jóvenes creía a pie y juntilla que el destino natural de los hombres era ser rico, incorporarse al mundo de los negocios. El ideario cabía en una agenda electrónica, una laptop y el dominio de los códigos de una época vacía de contenidos sociales y políticos; a este tiempo le corresponde el desprestigio de la política y el desprecio por los políticos, y como contraparte, la institucionalización de la corrupción, el manoseo de la justicia y una función depredadora que cristaliza como exclusión.
Para entonces, todo acto épico no pasaba de ser una lacónica rememoración sumida en la nostalgia de unas generaciones a las que les tocó vivir dos décadas fulgurantes. Las cosas sin embargo han cambiado, al colapso del modelo liberal y la emergencia de nuevas fuerzas sociales y visiones diferentes de la realidad, las generaciones actuales contraponen el resurgimiento de ideologías, el retorno a la política y el regreso de las militancias activas.
Las sociedades latinoamericanas son otras y no debe asumirse este cambio como una acción limitada a la base económica, pues las nacionalizaciones, el retorno del patrimonio nacional en todas sus múltiples dimensiones (económicas, políticas, culturales, etc.) reflejan la manera renovada en que las fuerzas sociales encuentran —tras dos décadas de silencio— nuevas formas de articulación ideológico-política y nuevos discursos frente a la realidad y el mundo, empero, en historia no hay borrón y cuenta nueva.
En virtud de esto, debería considerarse que las renovaciones y revoluciones ideológicas no se dan sólo en uno de los extremos del espectro social. La “nueva izquierda” tiene por contraparte la “nueva derecha” y la manera más útil de hacer historia es cuando los extremos sin perder su identidad son capaces de asumir el futuro aprendiendo de sus errores y de los errores de sus antecesores. Aferrarse —por ejemplo— a visiones parecidas a aquella según la cual “quien no está conmigo está contra mí” sería un craso error cuyo resultado no pasará de ser un intento fallido. Hoy la historia se escribe bajo la óptica de lo múltiple y el signo de lo global. La difícil alquimia es hacer en este escenario naciones justas, equitativas y soberanas.
Historia, belleza y cultura misional
Bajo el patrocinio del gran misionero y apóstol de las Indias: “San Francisco Xavier”, el 3 de diciembre de 1692 se lleva a cabo la fundación de la primera misión jesuítica en el oriente boliviano.
¿El Acre por un caballo?
La Razón ya se adelantó a señalar como un error histórico lo dicho por el presidente Evo Morales en Europa, en sentido de que “el Acre lo cambiaron por un caballo”. Se supone que fueron los “oligarcas”
De wiphalas y otras hierbas
Hace pocos días mi hija Verónica me comentó que tenía una tarea difícil en el colegio. Se trataba de hacer una representación plástica que reflejara los siguientes conceptos: integración, respeto, autoridad.