La mafia criminal deja muerte, caos y miedo en Brasil En tres días de violencia murieron 81 personas. Hasta el cierre de edición, la Policía había logrado controlar el motín en la mayoría de las cárceles.
81 muertos • La Policía de Sao Paulo busca a los integrantes de la banda PCC, cuyos ataques empezaron el viernes.
La ofensiva criminal que desde hace tres días azota al estado brasileño de Sao Paulo ha dejado 81 muertos, 39 de ellos miembros de los cuerpos de seguridad, mientras que el pánico se ha apoderado de la población.
Desde el pasado viernes por la noche hasta el mediodía del lunes se registraron 180 ataques en Sao Paulo y otras ciudades del estado del mismo nombre, según un balance de la Secretaría de Seguridad Pública divulgado ayer.
Entre los muertos se hallan 22 miembros de la Policía Militar, 6 de la Policía Civil, 3 de la Guardia Civil Metropolitana, 8 guardianes carcelarios, 4 civiles y 38 delincuentes, señaló el informe.
Los ataques, atribuidos a la mafia de presos Primer Comando de la Capital (PCC), que controla decenas de cárceles paulistas, han dejado además un total de 49 heridos entre agentes del orden y civiles, mientras que 91 sospechosos de participar en la ofensiva criminal han sido detenidos.
Según las autoridades, los ataques fueron una represalia del PCC por el traslado, el pasado jueves, de 765 reclusos, entre ellos los cabecillas de la banda, a presidios de máxima seguridad.
Hasta el cierre de la presente edición, las autoridades controlaban las rebeliones en 43 cárceles del estado de Sao Paulo mediante negociaciones y liberaron a 179 rehenes, sin incidentes ni víctimas, y sólo permanecen amotinados los reos de dos prisiones con 16 rehenes.
La coordinación de amotinamientos que alcanzaron a 73 de las 144 prisiones a cargo de la Secretaría de Administración Penitenciaria (SAP) del estado más poblado de Brasil (42 millones de habitantes), es parte de la guerra lanzada contra la Policía por la organización delictiva Primer Comando de la Capital.
Desde el viernes, al comienzo de la ofensiva delictiva, la Policía logró sofocar 71 motines y liberar a por lo menos 244 rehenes, en la mayor revuelta de presos en la historia de Brasil.
Además, la inusitada ofensiva lanzada contra la Policía por el crimen organizado se extendió ayer a los autobuses de Sao Paulo y sumergió en la angustia y el caos a la mayor ciudad de América del Sur. Gigantescos embotellamientos se produjeron a inicios de la tarde cuando los paulistas que trabajan en el centro resolvieron regresar a sus hogares debido a rumores, oficialmente desmentidos, de que se instauraría el toque de queda. Al menos 60 autobuses fueron incendiados. Sao Paulo (Brasil), EFE-AFP-AP