Haití podría volver a caer en una crisis de inseguridad e inestabilidad política si no se refuerza la ayuda de la comunidad internacional, según coincidieron representantes de 16 países y 11 organismos multilaterales.
La delicada situación social y económica de Haití fue analizada ayer en Brasilia y la conclusión fue que las elecciones celebradas en febrero fueron sólo una “etapa” en el camino de la solución definitiva. Hasta ahora, los países donantes se han comprometido a aportar 1.800 millones de dólares, de los que sólo la mitad llegó a las autoridades haitianas.
Juan Gabriel Valdez, jefe de la Misión de Estabilización de la ONU en Haití, dijo que la población haitiana aún “no ha sentido que ha llegado alguna ayuda”, pues las carencias siguen siendo enormes y la miseria campea.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, admitió los riesgos que amenazan a la naciente democracia, y valoró los “sustantivos” avances de Haití, con la celebración de las elecciones presidenciales. Brasilia, EFE