El ex presidente Alberto Fujimori se convirtió en un huésped incómodo para el gobierno de Michelle Bachelet y la Corte de Justicia de Chile, que no tienen un recurso definido para frenar sus declaraciones, que podrían afectar las relaciones con Perú.
El Gobierno pidió a la Corte Suprema que aplique las medidas que “estime necesarias“ para “evitar que actuaciones del señor Fujimori” afecten “las relaciones ente Chile y Perú”, dijo Bachelet a un grupo de periodistas.
Fujimori acató una notificación del Ministerio del Interior y este martes se comprometió a no formular nuevas declaraciones, informó su abogado defensor Gabriel Zaliasnik. “En los próximos días él se abstendrá de hacer declaraciones y de dar entrevistas”, aseguró. Santiago, AFP