Karl Heing, de tres años de edad, ya no es el mismo después de que el 18 de mayo un perro vagabundo le mordió en la ceja derecha, el brazo y la pierna.
Ayer tenía fiebre, dolor de cabeza, miedo a la oscuridad y no le daban ganas de jugar como lo hacía antes en su casa del barrio 3 de Mayo, en la Villa San Luis.
Desde el 22 de mayo, día en que murió el perro, el niño empezó a sentir los síntomas del mal de rabia. El Centro de Control de Rabia de la Facultad de Veterinaria en la Universidad Gabriel René Moreno confirmó ayer que el animal tenía la mortal enfermedad.
El Laboratorio de Diagnóstico Veterinario (Lidivet) también confirmó que el niño se infectó de rabia. Sin embargo, y como precaución, desde hace cinco días le iniciaron el tratamiento contra la enfermedad y aún le faltan cinco dosis.
Su mamá está preocupada por la salud de su hijo, porque si bien está siendo vacunado, también presenta los síntomas.
Incluso algunos vecinos de su barrio sacrificaron ayer a ocho perros con los cuales tuvo contacto el canino infectado.
Roberto Tórrez, responsable de epidemiología del Servicio Departamental de Salud (Sedes), admitió que el mal de rabia sigue siendo un problema en Santa Cruz y anunció una gran cruzada para erradicar el mal.
La campaña empezará en junio. Participarán la Alcaldía, la Facultad de Veterinaria, la Organización Panamericana de la Salud, el Colegio Médico Veterinario y el Sedes. Santa Cruz, El Nuevo Día