Quería dedicarle esta columnita a mi amigo Cayetano Llobet por su nota del domingo pasado, donde – supongo que por un ´lapsus´ – afirmaba que ´Torres era un demócrata´. Yo no recuerdo otro presidente Torres que a don Juan José, quien encabezó un gobierno de facto. Pero decidí dejar ese tema de interpretación histórica para una charla con Cayetano en el café, porque observé una columna publicada el sábado último en La Razón -realmente ácida contra Santa Cruz- que firma un señor Iván Arias, municipalista de oficio al parecer.
El señor Arias, activo militante anticruceño por donde se lo mire, ha llegado a la conclusión que las élites orientales han sido víctimas de una goleada por parte del occidente del país. Disfruta como chino el triunfo de Evo Morales y goza como enano a la sola idea de que el Gobierno del MAS enterrará para siempre a las elites ´oriental-medialunísticas´(sic).
Dice que el primer gol contra los ´emergentes liderazgos´ fueron las elecciones donde Morales ganó con el 54 por ciento y recuperó el centralismo altiplánico. Que el otro gol, doloroso en Santa Cruz, fue que el MAS obtuviera el segundo lugar electoral allí, confirmando que su comité cívico no tiene apoyo más allá del segundo anillo. Que los líos por el Mutún, EBX y los ítems, fue el tercer golazo colla a la vapuleada meta camba. Que el cuarto gol fue la nacionalización de los hidrocarburos que dejó a las élites orientales ´mudas, anonadas y patidifusas´. Que ya vendrá el quinto gol con la nacionalización de las tierras.
Y los viejos gamonales que anteponen sus intereses de casta clase y logia, se eclipsarán todavía más con la caída de las autonomías, planteadas como ´un instrumento de separación´ ¿Algo más? Sí. Que Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Sucre ´deben aprender de esta goleada y dejar sus posturas provincianas, miopes y logieras´. Menos mal que el señor Arias se olvidó de la Constituyente, porque ese va a ser un golazo que nos va a meter Morales desde media cancha, con la reelección presidencial que tanto alienta el intruso de Chávez y con que sueña el MAS.
La nota, si no estuviera plagada de tanto odio, haría reflexionar sobre algunas verdades que, ciertamente, no han gustado a los cruceños. Pero el veneno que trae no deja discernir. Casi no hay qué contestarle a Arias, sino afirmar que, como municipalista, no tiene la menor visión del Estado y por eso cree que tanto mamarracho masista sólo va a afectar a las elites cruceñas y no a la nación entera. ¿Pensará que el occidente se va a salvar del desbarajuste? El municipalista, convertido en columnista, cree que nos ha sentado la mano. Ha disfrutado de lo que supone una humillación contra Santa Cruz. Pero su obtuso regionalismo, su penoso resentimiento, su estulticia rematada, no hace sino alentar a dividir cada vez más a Bolivia. Además de que Santa Cruz está todavía muy lejos de perder.
*Manfredo Kempff es escritor y diplomático.
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