Seguramente que muy pocos pueden explicar la diferencia entre lo que es el comunismo, el socialismo, el marxismo, el maoismo, el trotzkismo y demás ramas de lo que llamamos políticamente hablando de izquierda. Pero igual hablamos sobre ella y creemos ver en ella la reencarnación del diablo y olvidamos que la izquierda fue simplemente el resultado a la política colonizadora, a la política de las casas reales, a la política de la Iglesia Católica, a la política de todos aquellos gobiernos que no cuidaron los derechos del hombre y siguieron tratándolo como si fuera un esclavo sin valor alguno.
Es por eso que a fines del siglo XIX, Marx escribió todo lo que escribió viendo la realidad que existía en ese entonces en Europa, un continente que empezaba a utilizar industrialmente la fuerza del vapor, haciendo trabajar y vivir a hombres, mujeres y niños en condiciones nada humanas. Y si bien es cierto que el contexto de lo que es el socialismo es más antiguo, en ese entonces, es decir a fines de ese siglo, ya existía la base escrita para todos los sistemas que después nacieron con sus respectivas teorías y que ahora creemos haber entendido y conocer a fondo.
Pero ¿qué tienen que ver todas esas teorías con la realidad boliviana? Nada, pero como no somos capaces de crear pensamientos, teorías e ideologías propias, aprendemos de memoria 5 oraciones completas y creemos poder implementar todo lo que esos ´extranjeros´ pensaron hace mucho tiempo, olvidándonos el contexto en las que nacieron. La realidad europea es y fue diferente a la nuestra como también su mentalidad, sus estructuras sociales, sus estructuras raciales y por ende las estructuras industriales y económicas que tuvieron su base en los siglos del colonialismo. Pero como todo esto no nos importa, entonces vivimos en una realidad nacional basada en pensamientos y teorías extranjeras que nada tienen que ver con nuestra realidad y a pesar de esta verdad seguimos enmarcados entre esos dos polos: la izquierda y la derecha. Es decir, por un lado las dictaduras fachistas y por el otro ¿el comunismo o será el socialismo o tal vez el marxismo?
Sea como fuere, que Chávez, Castro y Morales creen su alianza es un peligro… pero, ¿para quién? ¿Quizás un peligro como en ese entonces cuando durante el Operativo Cóndor hubieron 50.000 asesinatos, 30.000 desaparecidos y 400.000 encarcelados, con un total de 3.000 niños ? El Plan Cóndor era una alianza entre Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay para rastrear y eliminar a los adversarios políticos sin importar fronteras. Pero como la memoria es débil, el olvidar más fácil y seguro, aprendimos muy bien a no comprometernos; entonces seguimos viviendo en un mundo artificial, en un mundo dictado por otros, en un mundo indiferente a todo el sufrimiento de esa gente que tuvo el carácter de decir no a algo como las dictaduras en nuestro país o en el continente.
El crear miedos es una forma de hacer política, es una forma de poder explicar la política. Es una forma de poder argumentar, por ejemplo, que la violencia, es decir las guerras o dictaduras, son la continuidad de la política simplemente con otros medios. Así fue siempre, desde la primera cruz en el cerro sagrado hasta el último hongo atómico y en medio seguimos nosotros afónicos, sin opinión, sin valor a crear algo nuevo -o por lo menos tratar de hacerlo- porque mientras los difuntos no sean los nuestros, mientras los encarcelados tampoco, ni los desaparecidos, entonces ¿para qué hacerse de problemas ajenos, si a nosotros nos va bien y nuestra vida es segura detrás de nuestras paredes?
Si hubiéramos puesto atención en las clases de religión, o quizás después de leer el Nuevo Testamento, deberíamos haber entendido que el primer socialista o comunista, o como quieran llamarlo, fue Cristo. Y si nosotros como buenos católicos vamos cada domingo a la iglesia y recibimos la hostia, ¿por qué le tenemos miedo a una doctrina que en realidad va más allá de lo material?
*Carlos Meleán escribe desde Hamburgo, Alemania.
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