Cochabamba repara 5 templos para preservar las huellas de la fe Entre las obras intervenidas figura un templo que es monumento histórico. Los recursos invertidos son de la comuna, de la ayuda externa y de los fieles.
EN LO ALTO • El padre Bofill guía al fotógrafo en un recorrido sobre la cúpula de la Compañía de Jesús.
En Cochabamba, párrocos, Alcaldía y feligreses trabajan en la refacción de cuatro importantes templos y en la construcción de una nueva capilla que albergue a una imagen de San Martín de Porres. Alrededor de dos millones de dólares obtenidos, la mayoría en base a la solidaridad, se invierten entre las cinco edificaciones, para evitar que el tiempo borre las huellas que dejó la fe.
Jesuitas, Carmelitas Descalzos, misioneros del Verbo Divino y Teresianas son los grupos católicos que, apoyados por los fieles, la cooperación internacional o el municipio, reconstruyen techos, cambian pisos, repintan interiores y fachadas, arreglan los sistemas eléctricos o instalan fuentes coloniales en los edificios que honran a San Ignacio de Loyola, San Antonio de Padua, la Virgen de la Merced, San Martín de Porres y Santa Teresa.
El templo que autogestiona su refacción, con la ayuda de los feligreses, es la Compañía de Jesús, donde el padre Estanislao Bofill asegura que no podían esperar ayuda extranjera porque tarda en llegar y les resta libertad.
“Llevamos año y medio reparando el templo, primero arreglamos las luces, luego se puso dos barras de yeso en el techo para ver si la raja (abertura) se abría o no, y ahora estamos pintando la parte interior porque hace 50 años no se hizo nada”.
Allí invierten cerca de Bs 40 mil en cubrir de color blanco arena unos tres mil metros de pared. Bofill explica que, pese a que necesitan un cambio de piso, “no nos animamos a hacerlo porque cuesta un dineral, por lo menos 50 mil dólares; no se puede poner losa sencilla sino dura, que sirva más de una década en un área de mil metros cuadrados”.
Otra iglesia en la que se hace una reconstrucción mayor es la de San Antonio de Padua, donde su párroco, Armando Sejas, asegura que se utilizan unos 100 mil dólares que “provienen de los feligreses y la Orden del Carmen y otras instituciones de afuera”.
La refacción de este templo se hizo en tres fases. La primera empezó en 2003 con la reparación de las torres y “se completó la construcción con las cúpulas escamadas que antes no tenía, pues terminaba en calaminas”.
En la segunda se intervino en los laterales, y en la tercera, que es la que se efectúa ahora, se arregla el piso y el zócalo, “junto al pintado por dentro”.
En este trabajo, al quitar el piso de mosaico para colocar uno nuevo de granito, se encontraron los restos óseos de aproximadamente 17 personas. Se presume que éstos pertenecieron a los caídos en la batalla de la Coronilla, sin embargo, la Unidad de Turismo de la Prefectura junto a un antropólogo ratificarán o desmentirán esta posibilidad.
La Alcaldía del Valle apoya la recomposición y edificación de otros dos templos. El primero es un monumento histórico: la Capilla de la Virgen de la Merced, una réplica en miniatura de la Basílica Menor de San Pedro.
En esta iglesia, la comuna gasta alrededor de medio millón de bolivianos, en dos fases, que contemplan el arreglo del patio, donde se habilitará una fuente de $us 2.000, y la reparación interior.
El ingeniero Daniel Franco informó que en este espacio se hará “una recreación del aspecto colonial de la iglesia, con la implementación de piedra laja en el piso de la plazuela; la incorporación de una fuente de agua de cuatro metros de ancho (con una bomba de agua); dos faros tipo colonial; asientos de piedra y jardineras en todo el contorno”.
La comuna también apoyará la construcción de una capilla, que será donada por la familia de Itala de Maman, que pretende ser una réplica de una iglesia rural, “ubicada en una hacienda del Valle Alto por el área de Capinota, con un diseño colonial”, según explicó la propietaria.
El aporte edil consistirá en la instalación de una puerta colonial, un atrio de 30 metros cuadrados y vitrales alrededor de la misma. La fachada de la capilla será revestida de muros falsos rústicos coloniales. También se analiza la posibilidad de poner pavimento rígido al ingreso.
Por último, el claustro de Santa Teresa espera financiamiento italiano o español para concluir la restauración de su edificio antiguo que se convertirá en museo, informó la arquitecta que trabaja en la obra, Carmen Lorén. Redacción Cochabamba