Al mediodía, pasada la solemne misa, miles de bailarines desfilaron con sus fraternidades para iniciar o reafirmar su promesa de fe y devoción al señor Jesús del Gran Poder. Fue el último acto oficial previo a la entrada que el sábado colmará la sede de gobierno con música y danza.
La imagen del milagroso Cristo fue instalada en las puertas del templo de la zona de Chijini y una a una, las 59 fraternidades fraternidades folklóricas bailaron e hicieron entrega de sus óbolos correspondientes al son acompasado de bandas.
Ataviados con trajes distintivos —un sombrero, una matraca o una manta de su fraternidad—, muchos fraternos esperaron hasta cuatro horas para llegar al templo en una entrada en la que no se pudo evitar la desorganización y los grandes espacios entre grupos. Aunque estuvo prohibida, fue evidente la venta de bebidas alcohólicas.