El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, anunció ayer el deseo del Gobierno de dialogar tanto con los denominados “sin techo” como con los cooperativistas mineros, quienes ocupan tierras en Oruro.
Sin embargo, la autoridad advirtió que no se negociará la aplicación de la ley con los "sin techo" ni se aceptará chantajes de los cooperativistas.
Mientras Quintana alentaba al diálogo desde La Paz, la tensión en Oruro se mantenía, un día después de que efectivos policiales y militares desalojaron las tierras ocupadas, acciones en las que murió el policía Santiago Orocondo, quien en su día de descanso estaba con su esposa en la toma de predios.
Los “sin techo" hasta ayer permanecían en Vinto, al este de la ciudad, e iniciaron una huelga de hambre para exigir la renuncia de la Ministra de Gobierno, del Prefecto y del Alcalde.
El prefecto Luis Alberto Aguilar explicó que la familia Urquidi, afectada por las tomas, tiene registradas dentro del área urbana 1.020 hectáreas de terrenos.
"De acuerdo a la Ley 3819 de 1954, en Oruro, dentro de la mancha urbana, las personas no pueden tener más de 10 mil metros cuadrados”, precisó.
Según el prefecto, el alcalde édgar Bazán es la autoridad que debe proceder a la expropiación para que sean distribuidas a la gente que no tiene tierra.
"Lo que ha ocurrido, algún día tenía que suceder, es que gente pobre ha llegado del campo a ocupar ilegalmente las tierras", dijo.
Explicó que la Prefectura abrirá libros para el empadronamiento de los “sin techo” y con el Gobierno se priorizará la construcción de viviendas sociales.
Entre tanto, las urbanizaciones Huajara y San Pedro, al norte de la ciudad de Oruro, ayer aún estaban militarizadas.
La gente que había sido desocupada, mientras esperaba recuperar algunas de sus pertenencias, contaba lo que había vivido junto a su familia desde las 5.00 del viernes, cuando fue sorprendida.
Marina Copa, con lágrimas en los ojos, señaló que varias mujeres dejaron sus hijos en las carpas durmiendo y cuando querían volver los militares, que hicieron cercos, ya no les dejaban entrar. Redacción central y enviada a Oruro