Miles de soldados del Ejército de EEUU y de Irak salieron ayer a las calles de Bagdad y tomaron posiciones en las principales arterias de la ciudad como parte del plan de seguridad del primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki.
El plan, denominado "Avanzando juntos hacia adelante", busca acabar con la insurgencia y los grupos terroristas en Bagdad y sus alrededores, como paso previo al restablecimiento de la seguridad en el resto del país, y es, según Al Maliki, "al mismo tiempo humanitario".
Las autoridades iraquíes activaron un plan de seguridad en Bagdad para atajar la violencia, en momentos en que el primer ministro iraquí, Al Maliki, consideró posible, horas después de reunirse con George W. Bush, un diálogo con los rebeldes.
Unos 40.000 soldados y policías iraquíes, así como militares estadounidenses, forman parte de la operación para acabar con la violencia de la guerrilla en Bagdad y sus cercanías.
Se crearon numerosas barreras de control vigiladas por policías y soldados en la capital, provocando embotellamientos de tránsito que perturban la circulación en Bagdad que, con sus suburbios, tiene unos 7 millones de habitantes aproximados.
Por su parte, el presidente George W. Bush anunció ayer una nueva campaña de represión con más de 50.000 agentes en Bagdad, dentro de las acciones que su país realiza para colaborar con el nuevo gobierno de Irak reforzando la seguridad en la capital.
Bush dijo que 26.000 soldados iraquíes, 23.000 agentes de la policía de Irak y 7.200 soldados de las fuerzas ocupantes colocarán nuevas alcabalas y tomarán medidas adicionales para contrarrestar la violencia en la capital iraquí. Washington y Bagdad, AFP