Las autoridades indonesias restablecieron ayer el nivel de alerta máxima en el volcán Merapi después de la emisión de importantes nubes tóxicas que han sembrado el pánico entre la población local de Yakarta.
El anuncio tiene lugar un día después de la disminución del nivel de alerta, lo que llevó a miles de evacuados a regresar a sus casas desde los campos de desplazados y pasar la noche en sus hogares por primera vez en varias semanas desde la tragedia.
"Hemos aumentado de nuevo el estado de alerta porque las nubes han superado los seis kilómetros desde el cráter", declaró a la emisora Elshinta el director del Observatorio Vulcanológico del Merapi (OVM), Subandriyo.
Añadió que las nubes, una mezcla de gases tóxicos, ceniza y polvo volcánico con temperaturas que pueden superar los 500 grados centígrados, se han quedado a las puertas de las zonas habitadas en la isla.
Tras la primera gran nube ardiente, registrada a las 11.47 hora local (4.47 GMT), miles de personas abandonaron atemorizadas el contorno del volcán a pie y en coches y motocicletas.
Aunque las nubes no alcanzaron ningún poblado, los más cercanos a la cima han quedado cubiertos de una espesa capa de ceniza, mientras que en los campos de desplazados centenares de evacuados han sido atendidos con problemas respiratorios.
Los nubarrones ardientes son masas de nubes compuestas por gases y fragmentos de lava solidificada que pueden alcanzar los 500 grados centígrados.
El volcán Merapi está en la isla de Java (centro), cerca de la zona donde un sismo provocó casi 6.000 muertos. Yakarta, AFP-EFE