La dirección de Calidad y Sostenibilidad Ambiental del municipio de Achocalla clausuró ayer un matadero, en la comunidad Kella Kella, donde a diario se faenaba burros, mulas y caballos para venderlos en La Paz y el Alto como carne de llama o vaca.
Ronald Nogales, funcionario de la Alcaldía de Achocalla, informó a radio Fides que el matadero trabaja desde hace 10 años y pertenece a Fermín Paredes, quien habría contratado a varias personas para que realicen el trabajo en ambientes insalubres.
“La denuncia nos llegó en la mañana y nos trasladamos al lugar, donde verificamos que por día faenaban de 15 a 20 animales y los sacaban para vender al anochecer o amanecer”.
Los lugareños denunciaron que el establecimiento no cuenta con el registro del Servicio Nacional de Seguridad Alimentaria y Agropecuaria (Senasag), y que carece del permiso de la comuna. El funcionamiento sostenido del matadero se debía a que comercializaba la carne a razón de seis bolivianos el kilo.
De acuerdo al reporte del periodista, la comunidad se encuentra a 30 kilómetros de la ciudad de El Alto y en el lugar se encontró restos de más de mil animales, además un depósito de vísceras, pellejos, huesos, cabezas. Asimismo, la contaminación que provoca el establecimiento es alarmante, pues la sangre era acumulada en baldes y luego depositada a los canales.