Picasso decidió, se arriesgó a transitar de lo simple (lo figurativo) a lo complejo (collage, cubismo, surrealismo...). No dejó de producir bodegones, pero los hizo en la técnica, revolucionaria para entonces (1912/13), del collage, utilizando materiales poco convencionales para el canon plástico.
El desarrollo del pensamiento en el ser humano se produce en términos análogos: con los estímulos oportunos, vamos transitando de lo concreto a lo abstracto. Lo uno no quita lo otro: Picasso volvía recurrentemente a fases “superadas”, dejando perplejos a sus contemporáneos, por lo que sus modelos de comparación eran los grandes maestros del pasado —Ingres y Cezanne, entre otros—. A esto podemos llamar una paradoja, como paradójico es el hecho de que así como somos capaces de resolver una ecuación de segundo grado o expresarnos y hacernos entender con metáforas —Aristóteles creía que la capacidad para expresarse con metáforas era la marca del genio—. Pero ello no quita que podamos “mascar chicle y caminar” al mismo tiempo. Con las sociedades, con los Estados no tiene por qué ser de otra manera.
La historia de las instituciones democráticas y participativas en el mundo entero, demuestra un tránsito que va desde las instituciones más simples a las instituciones más complejas, aunque dejando su espacio a la paradoja. Desde las sencillas tribus en la antigüedad hasta el Estado moderno.
Bolivia debe pasar de un modelo de Estado simple —concentrador de poder— a un Estado moderno, abierto y democrático, que sortee los obstáculos que la mantienen en la pobreza.
Nuestra sociedad está madura porque se reconoce en sus diferencias y viene aprendiendo a respetarlas para finalmente integrarlas en un proyecto que involucre y haga crecer a todos permitiendo que cada unidad político-administrativa (departamento, para el caso) administre con responsabilidad sus posibilidades de desarrollo.
La resistencia al cambio, clásicamente imputable a bolsones conservadores, está siendo promovida por el propio presidente Morales, quien gusta de etiquetarse como revolucionario. A diferencia suya, el vicepresidente García Linera, que algo sabe de fractales, se mantiene a prudente distancia, en la neutralidad razonable, dice, aunque por razones obvias no contradice frontalmente a S.E. Al Presidente, como a cualquier ciudadano, le asiste el derecho a tomar partido. Lo inadmisible, sin embargo, es que se lo haga manejando antojadizamente la historia y ya hemos visto que la historia no es el fuerte del Primer Mandatario.
La sociedad comunista checa descrita por Valclav Havel se había escorado demasiado hacia la simplicidad. Una sociedad sana requiere que se preste tanto atención a lo individual como a lo colectivo, a lo simple y a lo complejo. Me animo a sostener que Evo encarna la simplicidad predemocrática.
*Puka Reyesvilla es docente universitario.
El túnel y las luces
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Hasta cuánto da el precio del gas
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La intolerancia llevará al desastre
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La reconstrucción de la izquierda II
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