Un centro comercial de Hong Kong ofrece la posibilidad de acampar y dormir en él a los clientes que quieran ver los partidos del Mundial, informó ayer el diario South China Morning Post.
Los grandes almacenes Olympian City, en el distrito de Tai Kok Tsui de la ex colonia británica, pueden quedarse a ver los partidos —que en Asia, por la diferencia horaria, se ven por la noche— y descansar en tiendas de campaña dispuestas por el centro.
La condición es que se gasten en el centro comercial más de 1.000 dólares de Hong Kong (unos 120 dólares o 100 euros).
´Ofrecemos una tienda, sábanas, y trabajadores de servicio que pueden planchar la ropa de los que acampen, despertarles por la mañana u ofrecer un desayuno´, contó a la prensa Irene So Kit-lin, directora general de promociones de la empresa.
El centro es uno de los muchos de China que aprovecha el Mundial, y la pasión que despierta también en Oriente, para aumentar las ventas. Pekín (China), EFE
Conservarán la patada de Zidane en una puerta
Una huella dejada por el futbolista Zinedine Zidane al dar una patada contra una puerta en las dependencias interiores del Zentralstadion de Leipzig quedará como ´recuerdo eterno´ del paso del jugador por la ciudad alemana.
La puerta averiada por Zidane, en medio de un ataque de ira tras recibir su segunda tarjeta amarilla en el partido contra Corea del Sur, no será reparada.
Inicialmente, el gerente del estadio, Winfried Lorenz, pensó exigir que el Comité Organizador reparase los daños, pero luego se percató de que era mejor idea conservar la puerta en su estado actual como recuerdo del paso de ´uno de los mejores jugadores del mundo´.
La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) y el Comité Organizador del torneo han hecho ofertas para comprar la puerta, pero Lorenz las ha rechazado. Berlín (Alemania), EFE
Le faltó un traductor a Ucrania
La conferencia de prensa del entrenador de Ucrania, Oleg Blokhin, ayer, en la víspera del partido de octavos de final ante Suiza, hoy en Colonia, fue interrumpida por falta de un intérprete del ruso a otros idiomas.
Tras unos 10 minutos, ningún periodista extranjero se atrevió a plantear preguntas porque no era posible comprender la respuesta. El Balón de Oro 1975 se levantó y abandonó la sala.
Los periodistas presentes se dieron vuelta para encarar al jefe de prensa ucraniano, Igor Mirochnitchienko, quien, un poco molesto, dijo que él podría ´intentar traducir´ algunas frases, pero que su nivel de inglés ´no era el más idóneo´.
La FIFA sólo brinda intérpretes los días de partido, por lo que un periodista rusoparlante es quien hace normalmente la traducción a sus colegas en las ruedas de prensa. Colonia (Alemania), EFE