En Nor Yungas la actividad cotidiana acaba cuando llega la noche, cuenta José Salinas, subprefecto de la provincia. Allí, sólo lámparas a gas, mecheros a kerosén, velas y la luz de la luna alumbran las 23 comunidades que viven sin energía eléctrica.
La población de esas localidades aguarda con desesperación la llegada del desarrollo que asocian con la electricidad.
Salinas explica que sin luz los niños no aprovechan bien lo aprendido en la escuela porque no pueden hacer tareas en las noches. “Los mecheros a kerosene contaminan sus ambientes y les causan sueño”.
A 15 comunidades de esta provincia llegó el servicio el año pasado. Como muestra de su alegría, los comunarios botaron sus mecheros y velas al piso y encendieron la radio y la televisión.
Actualmente, el 84% de la provincia tiene electricidad, pero hasta fin de año llegará al 95%.