El candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador, para muchos la opción de cambio en México, es un luchador social nato, admirado por su carisma, y temido por ser poco dialogante y estar obsesionado con el poder.
El ex alcalde del Distrito Federal tiene en esta ciudad a millones de incondicionales que representan su capital político más plausible en una campaña que ha estado dominada por la fuerte personalidad del aspirante.
Con lemas como “La honestidad valiente” y “Por el bien de México, primero los pobres”, el líder del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se presentó ante el electorado como un hombre incorruptible y decidido, que luchará por construir un país más equitativo que el actual.
Sus credenciales personales han sido puestas bajo la lupa con varios escándalos bastante cercanos, en particular relacionados al tráfico de influencias y diferentes pagos clandestinos recibidos en el 2004 por estrechos colaboradores suyos. México, EFE