25 réplicas de dinosaurio se alzan en el nuevo Parque Cretácico de Sucre, que abrirá sus puertas este julio. El animal más grande mide 36 metros.
Texto: Romy Durán • Fotos: Pedro Laguna
Quién no ha soñado alguna vez con tocar un dinosaurio? El deseo ya no es un imposible, pues estos animales han vuelto, y para quedarse. Así, sus réplicas se han instalado en el Parque Cretácico de Sucre, en la zona noreste de la urbe, a 10 minutos del centro de la ciudad, en terrenos que colindan con la Fábrica de Cemento Sucre.
En el lugar, además de 25 dinosaurios a escala natural, se ha recreado la vegetación de la época del cretácico, es decir, de hace unos 66 millones de años. Son plantas con nombres tan sugerentes como cicas, tulipaneros, ginkgos, araucarias o magnolias fuscatas, y que acompañan al visitante hasta el mundo prehistórico, a un tiempo en el que aún no existía el hombre.
Ahora, gracias a las reproducciones, niños, jóvenes y adultos podrán apreciar —a partir del día de la inauguración, prevista para este mes de julio— enormes dientes, terroríficas garras, miradas tiernas o amenazantes, patas y cuellos llenos de arrugas que sorprenden por su realismo y una gama de colores entre los que predominan los marrones, los ocres y los grisáceos.
Entre otros, siguiendo estas tonalidades, lucen en el parque un anquilosaurio (muy parecido a un armadillo), un ceratopsio (herbívoro), un carnotauro (carnívoro), también una niolamia (con ciertas semejanzas a una tortuga), un ceratodus (pez del cretácico) y un baurusuchus (especie de cocodrilo).
Pero el rey del parque, el que más admiración genera, es el mítico titanosaurio, un ejemplar herbívoro de 36 metros de largo, 16 de alto y 40 toneladas de peso cuya presencia se siente, aunque no esté vivo, desde el primer paso para adentrarse en el recinto. A su lado, se ve una cría, y cuando uno se aproxima puede incluso advertir la rugosidad de las extremidades.
Para los que prefieren los animales más pequeños existen también otras réplicas de 70 centímetros y un metro, nidos y huevos de los dinosaurios extintos. Por otra parte, algunas escenas se completan con una pizca de acción. Es el caso en que un tiranosaurius rex se muestra en posición de caza tratando de atrapar a un adrosaurio.
Finalmente, una sala de audiovisuales se ocupará de emitir películas y documentales referidos a la época en la que vivían los dinosaurios, de divulgar datos del farallón de Cal Orck\'o —donde está el yacimiento más grande del mundo con pisadas de estos animales— y de exhibir un video donde se enseñará el proceso de construcción de las distintas réplicas.
La labor de los creadores Con todo, el nacimiento del parque no ha sido cosa de un solo día, pues cada una de las reproducciones del sitio ha sido elaborada en base a rigurosos estudios anteriores, tanto científicos como técnicos.
A cargo de este trabajo han estado dos argentinos: El paleontólogo Sebastián Apestegui, que contó con más de 50 libros y artículos especializados para echar mano en cualquier momento de una base de datos confiable, y el paleoartista Carlos Apolio, que dirigió a un nutrido grupo de expertos escultores provenientes de su propio país, Brasil, de La Paz, Oruro, Potosí, Sucre y Santa Cruz, destacando la presencia de varios alumnos de la Escuela Taller de Sucre.
Entre todos dieron vida a los dinosaurios que ocupan los 5.224 metros cuadrados del parque, tomando de referencia la musculatura y la dimensión de cada parte del cuerpo a la hora de elaborar las copias. Además, amén de trabajarse sobre una maqueta, cada uno de los bichos cuenta con su piel respectiva y las características del animal al que está representando.
Pero, ¿cómo se construyeron? Primero, para cada uno se elaboró una estructura metálica —que hizo las veces de esqueleto—, quedando reflejados los movimientos de estos colosos gracias a la información proporcionada por huellas de los yacimientos.
Después, se aplicó volumen con la ayuda de plastoformo, usándose acto seguido arcilla para conseguir la textura exacta. Tras esto, se colocó un molde de yeso y luego resina poliéster y fibra de vidrio, quedando otros detalles a cargo del buen hacer de los escultores. A diferencia del resto, entre tanto, al titanosaurio se le construyó la piel a base de ferro-cemento.
Un vistazo a Cal Orck\'o Las maravillas, sin embargo, no se quedan ahí. Y es que muy cerca de este enclave se puede apreciar el farallón de Cal Orck\'o, que fue el que inspiró en su momento a los creadores del actual parque cretácico.
Allá, a tan sólo 300 metros de éste, se exhiben más de 5.000 huellas de dinosaurio de 332 especies diferentes. Por eso —explica la directora municipal de turismo de Sucre, Roxana Acosta—, es que está considerado como el ´yacimiento más diverso y extenso en el mundo´.
Pero no corren buenos tiempos para el sitio, pues en los últimos tres años la actividad de la falla alrededor de la que se distribuyen todas las pisadas —a lo largo de 1,2 kilómetros— está generando un proceso constante de deterioro.
Para atenuar ese desgaste, a principios de año se ejecutó una primera fase para su conservación con la construcción de una “geomembrana” destinada a impermeabilizar la parte superior del farallón, evitando así que penetren el agua y la humedad a la muralla, en el lugar donde está la falla.
Cabe resaltar, asimismo, que justo en un punto paralelo a la falla es donde se concentran las pisadas dobles del titanosaurio, huellas que hasta ahora han sido las más fotografiadas e impactantes.
Pese a los esfuerzos, las medidas para su preservación no resultan suficientes, y ahora la esperanza está puesta en las gestiones de la municipalidad para que el enclave sea declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco, lo que generaría mayores recursos. Se calcula que con 40 millones de dólares se podría salvar el yacimiento, que todos los años sufre por la lluvia y el viento.
Mientras tanto, el mirador del parque cretácico, equipado con cinco binoculares, permitirá por tan sólo una moneda acercarse con la vista a las famosas pisadas.
Una visita muy completa El vistazo a las huellas formará parte de las dos horas aproximadas de recorrido que durará la visita al parque, en la que un museo de sitio complementará la información proporcionada por las réplicas de los saurios. Allá se expondrán maquetas a escala menor de los animales que están en los exteriores, fósiles y abundante material didáctico.
La visita podrá hacerse en cuatro turnos diferentes, y para la siguiente fase de este proyecto están ya previstos paseos nocturnos y la iluminación correspondiente del sitio.
En el taller, entre tanto, se trabajan réplicas en miniatura de los bichos, que se ofrecerán en una tienda a los visitantes a modo de souvenir. Los extranjeros, por otra parte, contarán con guías elaboradas tanto en inglés como francés.
Con ello, se pretende que cada uno comprenda un poco más acerca de la vida y la odisea de unos animales que dominaron la Tierra.
Acá lo hicieron tanto en América del Norte como en América del Sur, lugar al que se trasladaron muchos dinosaurios al final del jurásico, hace unos 145 millones de años.
En Bolivia, por los estudios, se supone que habitaron al principio cerca de una serie de lagos situados paralelamente a las estribaciones de los Andes y más tarde en torno a un extenso brazo de mar que se extendía desde lo que ahora es Ecuador.
Luego, lamentablemente, se extinguieron. Hasta hoy, momento en el que, como si fuera un sueño, el parque consigue resucitarlos.
Inversión
La concepción del recinto se remonta al año 2003, cuando tras la visita que hizo a Sucre Cristhian Mayer, paleontólogo suizo de renombre mundial, se realizó un plan de conservación de las huellas de dinosaurio. Entonces, surgió la idea de construir además un parque cretácico. Ese mismo año, la Alcaldía de Sucre promovió un estudio y en marzo de 2004 presentó el proyecto al tercer concurso público convocado por el programa BID-1098 de apoyo al desarrollo turístico sostenible. Fue seleccionado en la categoría de proyectos demostrativos y se comenzó el proceso de construcción, cuya inversión asciende a 862.000 dólares. El 50% del total es otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo y el otro 50% proviene de contrapartes locales: Alcaldía de Sucre (20%), Fábrica Nacional de Cemento (20%) y Prefectura de Chuquisaca (10%).