El mundo condena a Corea del Norte por lanzar misiles El Consejo de Seguridad de la ONU analizó una resolución con sanciones punitivas en contra del régimen comunista. Japón, Estados Unidos y Gran Bretaña expresaron las más duras reacciones.
Corea del Norte lanzó ayer siete misiles, uno de ellos intercontinental, y desató una escalada de tensión en el este de Asia que pone en un callejón sin salida a las negociaciones nucleares con el aislado régimen comunista.
Como consecuencia de esta acción, los miembros del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) discutieron una resolución que pide medidas punitivas contra Corea del Norte.
El texto de la resolución, esbozada por Japón y Estados Unidos, establece que los países miembros de las Naciones Unidas deben evitar la transferencia de recursos financieros, bienes y tecnología que pudiera contribuir con los misiles de Pyongyang y otros programas de "armas de destrucción masiva".
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, declaró que las pruebas misilísticas norcoreanas sólo lograron aislar más a ese país comunista.
El mandatario añadió que aunque la prueba de un misil fracasó, ello no implica que deban cesar las gestiones para obligar a Corea del Norte a abandonar su programa bélico nuclear.
El lanzamiento de los misiles coincide con el festejo del 4 de julio, día de la independencia de Estados Unidos, y con el lanzamiento del Discovery.
Corea del Norte, por su lado, mantuvo su actitud desafiante. Un funcionario argumentó que el régimen norcoreano tenía el derecho de lanzar misiles.
Los medios de comunicación estatales de Corea del Norte no mencionaron las pruebas de los misiles, pero un locutor de la Emisora Central Norcoreana afirmó que "las fuerzas armadas y el pueblo están totalmente preparados para enfrentar cualquier provocación o desafío de los imperialistas estadounidenses".
Las reacciones, las más fuertes se generaron en Japón y Estados Unidos, países que, junto a Gran Bretaña, promovieron las sanciones en contra de Corea del Norte en el Consejo de Seguridad de la ONU. En una seguidilla de protestas, la mayoría de los países que se pronunciaron lo hicieron condenando la acción, excepto Venezuela, que defendió el derecho de Corea del Norte de realizar ese tipo de prácticas.
La Cancillería rusa pidió moderación, la Unión Europea cuestionó la sinceridad de Corea del Norte, Gran Bretaña dijo que es un acto irresponsable, el Gobierno filipino expresó su preocupación, lo mismo que Pakistán. Alemania calificó el hecho como lamentable e Italia advirtió sobre consecuencias lamentables.