Es común que los herederos de una fortuna, los deportistas o artistas y los que ganaron la lotería, la despilfarren sin darse cuenta, como Tyson el boxeador. Pocos son los que luego de una ardua búsqueda, al encontrar el tesoro, demuestran ser capaces de convertirlo en fuente de bienestar permanente. Los tesoros escapan como la arena entre los dedos. Generar riqueza y empleo, aun a partir de un tesoro, es un milagroso arte basado en decisiones cotidianas correctas sobre tendencias inciertas.
Cuando alguien se encuentra un tesoro, como le acaba de ocurrir al presidente Morales, se requieren las mismas habilidades del emprendedor exitoso, sin que el afortunado tenga buena experiencia en administrar y hacer rendir ese capital económico y mental. Evo es un campeón de una lucha sindical que reivindica al trabajador con respecto al establecimiento. Sin embargo, cuando llega a convertirse precisamente en el administrador del capital, con la fuerza con que lo ha hecho, y más aún se encuentra con una economía internacional ávida de materias primas dobladas en precio, con vecinos que no pueden resentir la nacionalización de sus propiedades porque necesitan a toda costa su producto mientras ideológicamente no se pueden oponer al proceso ¡Se ha encontrado la mitad de un tesoro inesperado!
Pasados los críticos ‘cien días’ de gobierno, la reciente encuesta de Apoyo, Opinión y Mercado muestra un optimismo inusitado, casi diez veces superior al de hace tres años. Con diferencias naturales entre oriente y occidente; las expectativas para dentro de cinco años muestran que el 58% de los bolivianos siente que el país estará mejor, el 27% que seguirá igual y sólo el 7% estima que estará peor que ahora. Más importante aún, es un 74% de optimismo en El Alto. Las mayorías creen con convicción en el nuevo panorama. ¡La otra mitad del tesoro de Evo!
Ni el gas ni el hierro, per se, sacarán al país del hoyo en que se encuentra, apenas son instrumentos centralizados. Este tesoro frágil, flota en las mentes de las personas y por lo tanto, es el principio de un inédito cambio de mentalidad. Cualquier equivocación de fondo es irreversible. En esto, vale la pena ‘leer’ lo que nos dice también la encuesta de este diario sobre prioridades para el Presidente: el 40% quiere más y mejor empleo, el 23% seguridad para trabajar el 17% tierras y sólo el 20% selecciona la Constituyente. En resumen, 80% de quienes responden esta encuesta voluntaria nos están diciendo que lo que quieren es ingreso/empleo seguro. Esto parece decirnos que si estos resultados se validan a nivel nacional, la gente lo que espera es seguridad y trabajo y por lo tanto, la nueva Constitución debe rayar la cancha para la consolidación de empresa (mercados), cualquiera que sea, para la estabilidad económica y no para aventuras ideológicas.
*Jorge Zapp es consultor internacional.
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