El secuestro a los turistas involucra a tres uniformados Hay tres efectivos implicados: un oficial, un policía y un conductor. Detectaron las operaciones de los delincuentes en El Alto, pero no los arrestaron. La Policía presentó a los integrantes de 2 bandas.
CON LA MIRADA AL SUELO • Así aparecieron los seis secuestradores en el Comando de la Policía.
La Policía capturó el jueves dos bandas de secuestradores, integrada por delincuentes bolivianos y peruanos, que cometieron una serie de secuestros de turistas extranjeros en la ciudad de El Alto y que recibían la protección de tres uniformados del orden.
La organización delincuencial fue presentada en el Comando General de la Policía, pero, en la conferencia de prensa, nadie informó de que tres uniformados estaban involucrados en el caso.
Un jefe policial comunicó a este medio que se trata de un oficial, un chofer y un policía patrulleros, quienes estarían detenidos.
“En la banda, como banda no, pero parece que ha habido un mal procedimiento en El Alto. Estamos investigando, hemos pedido los informes para tomar las medidas que el caso aconseje, porque no vamos a dejar pasar nada, eso sí garantizamos”, confirmó más tarde una alta fuente del Comando General.
De acuerdo al informe al que accedió La Razón, los tres policías habrían detectado las operaciones de las dos bandas de delincuentes “y no los han arrestado. De ser así, los vamos a pasar al Ministerio Público”, agregó la fuente consultada.
En los últimos años, uniformados policiales estuvieron involucrados en escandalosos casos de protección o planificación de asaltos, como el de Prosegur.
La desarticulación de estas dos bandas de delincuentes se dio luego de que dos turistas británicas fueron secuestradas el fin de semana, y liberadas luego de que les vaciaron el dinero de sus cuentas de banco. Este hecho provocó el reclamo de la misión diplomática acreditada en el país.
Los delincuentes han cometido al menos ocho plagios contra visitantes de Argentina, Holanda, Irlanda, Alemania y Japón. En enero, dos ciudados austriacos y un español fueron secuestrados y asesinados por la banda del delincuente Choco Milán y que aún no fue desarticulada.
Los secuestradores detenidos operaban en las localidades de Copacabana, Tiwanaku y Desaguadero, poblaciones frecuentadas por los extranjeros.
El comandante de la Policía, general Isaac Pimentel, explicó que los delincuentes capturaban a sus víctimas tras un seguimiento en los sitios turísticos, donde les ofrecían servicios de transporte hasta La Paz. Los turistas eran conducidos a tres casas de seguridad ubicadas en la avenida La Paz, calle 7 camino al aeropuerto y en la calle Chuquiago de la zona Fabril de El Alto.
En estos domicilios, las víctimas eran acostadas en colchones de paja con los ojos vendados y maniatadas. Algunas de ellas, según la Policía, sólo alcanzaron a ver una manta que cubría la ventana de la habitación donde permanecían, una lámpara y un cable.
Los delincuentes robaban el dinero que los turistas tenían en sus cuentas bancarias o en las tarjetas de crédito o débito. Para ello, los golpeaban. Luego de sustraer el dinero, los liberaban.
Según el mayor Romel Raña, jefe del Departamento de Manejo y Control de Crisis de la FELCC, dijo que en las “casas de seguridad” se encontraron tres revólveres calibres 22, 38 y 9 milímetros, colchones de paja, algunas prendas de vestir de las víctimas, una lámpara, cable y cinta adhesiva que utilizaban para maniatar a las víctimas.
Pimentel presentó a cinco peruanos y un boliviano, miembros de ambas bandas.
El modus operandi
Planificación • Los delincuentes planificaban los golpes que pretendían dar.
Inteligencia • Los secuestradores seleccionaban a sus víctimas y blancos.
Transporte • Ofrecían el servicio de transporte desde Copacabana, Desaguadero y Tiwanaku hasta La Paz.
Carnada • Utilizaban por lo general a una mujer, quien se encargaba de convencer a las víctimas a abordar el vehículo.
Secuestro • Un grupo de personas que aguardaban en medio camino procedían a secuestrar momentáneamente a sus víctimas para conducirlos a las casas de seguridad.
Violencia • Procedían a utilizar la fuerza para conseguir las tarjetas y los códigos de acceso de los cajeros automáticos para sustraer dinero. Luego las víctimas eran liberadas.