Más de 150 vecinos, familiares y amigos del alférez Wílder Blanco, torturado antes de ser asesinado, irrumpieron anoche cerca a la plaza Murillo exigiendo la renuncia del comandante de la Fuerza Naval, José Alba.
La multitud forcejeó con la Policía que tuvo que acordonar el centro del poder político. La mamá del oficial naval, María Mendoza, junto a un grupo de familiares y su abogado, ingresó al Palacio de Gobierno y logró el compromiso de las autoridades de sostener una audiencia con Evo Morales, la próxima semana.
Al salir la madre, balbuceando su pedido de “justicia”, sufrió varios desmayos consecutivos obligando a la intervención de Bomberos, que la trasladó de emergencia hasta un hospital.
El abogado de Mendoza, René García, dijo que “ahora solicitamos la renuncia del señor Comandante de la Fuerza Naval. El lunes vamos a formalizar nuestro pedido con un memorial con firmas de familiares y vecinos”.
El abogado y los familiares consideran que el jefe naval José Alba no hizo lo suficiente para esclarecer el asesinato.
Mientras tanto, la multitud no se cansó de exigir, a gritos, de que se encuentren a los culpables del asesinato de Blanco, quien desapareció el pasado 16 de junio tras estar reunido con otros dos oficiales de la Naval. El miércoles, su cuerpo fue encontrado con signos de tortura y de haber sufrido una larga agonía.
El director del Viceministerio de Coordinación con los Movimientos Sociales, Ramiro Delgadillo, recibió a la madre y sus familiares. La Naval puso a disposición de la justicia ordinaria al teniente de fragata Javier Sejas y al sargento Williams Ajno Madani, considerados por el Ministerio Público como sospechosos de la muerte de Blanco Mendoza. La fiscal asignada al caso, Lourdes Villarroel, declaró que espera sus declaraciones para pedir la reclusión preventiva en la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro.