Los amantes de las reliquias automovolísticas disfrutaron ayer, y lo volverán a hacer el domingo, de una singular exhibición de coches del siglo pasado.
La iniciativa surgió de un apasionado coleccionista —como él mismo se define— de coches antiguos. Marcelo Cortez (25) llevó ayer hasta la calle 21 de Calacoto dos vehículos que cuida celosamente, para compartir su belleza con los transeúntes.
Uno es un Cadillac de 1950, color negro, con interior de cuero blanco. “Conserva todo original, lo tengo hace 15 años”, explicó.
El otro es un Nash de 1936, cuya fábrica ya no existe, por tanto mantenerlo le es más complicado, y en muchos casos se vio obligado a hacer adaptaciones. Lo trajo de Sucre hace cinco años.
Eventualmente, la gente requiere estos vehículos para pasear a los recién casados, pero “los que más los aprecian son extranjeros”. En todo caso, Cortez advierte que jamás se deshará de estas joyas, aunque constantemente recibe ofertas de compra.
Para hacer más interesante la pequeña muestra, un par de modelos lució vestimenta de las dos primeras décadas de 1900, que también pertenece a su familia.
El domingo estará en El Prado, de 8.00 a 15.00, en la feria.