Dos internos del penal de Palmasola, en Santa Cruz, murieron en una semana a causa de la tuberculosis. Estos decesos develaron las condiciones de salud al interior de esa cárcel, donde los internos beben agua contaminada, se contagian de distintas enfermedades y no cuentan con atención médica adecuada.
Los reclusos piden equipamiento para un pequeño centro médico o microhospital.
Según el médico de Palmasola, César Higa, quien es interno, en el penal existen 27 reos con tuberculosis, de los cuales tres están en la etapa terminal.
“Estos enfermos están recibiendo tratamiento continuo, pero hay algunos que cuando se sienten mejor lo dejan”, afirmó.
Dijo que en el penal no existe un ambiente especial para estas personas y que los enfermos después de recibir su medicación nuevamente regresan a sus pabellones y entonces contagian a sus compañeros.
Ayer murió el recluso Moisés Carrasco Tapia, de 21 años. La tuberculosis lo mató. El hombre, quien estuvo detenido cinco años por violación, adquirió la enfermedad el año pasado.
Incluso la enfermedad hizo que perdiera unos de sus pulmones y le era difícil respirar e incluso hablar.
Rolando Quispe, también reo, falleció el martes.
El regente del penal, Maiber Romero, señaló que el agua que se toma en Palmasola está contaminada, incluso con heces fecales. Santa Cruz, El Nuevo Día