El pintor y escultor boliviano Jorge Carrasco Núñez del Prado falleció en la madrugada de ayer en su domicilio de Menoux, una localidad del centro de Francia, tras una larga enfermedad.
Ganador del Premio Pedro Domingo Murillo, Carrasco fue uno de los precursores del arte abstracto. “Su obra Perro ladrando a la luna inauguró una nueva etapa en la pintura nacional”, opinó el artista Gil Imaná.
Nacido el 4 de mayo de 1919 en La Paz, Jorge Carrasco —que tenía también nacionalidad francesa— vivió y trabajó desde 1967 en Menoux, el pueblo de su mujer, con la que tuvo cinco hijos.
Criado en una familia de artistas en La Paz (es primo de la escultora Marina Núñez del Prado y hermano de Ted y Atilio Carrasco, escultor y pintor respectivamente), Jorge se interesó desde pequeño en el arte. En 1941 estudió artes plásticas y después se convirtió en profesor. También fue concejal en el municipio de La Paz y fue uno de los fundadores del Museo Nacional.
Aunque es considerado por algunos de los estudiosos como parte de los artistas de la Generación del 52, Carrasco —mayor que los miembros, grupo creado en Sucre— pronto decantó el carácter social de su arte hacia una búsqueda abstracta en su obra.
Carrasco también era escultor y trabajaba la piedra, el mármol, el granito y el bronce. Amante de las líneas curvas, sus obras están expuestas en museos de Francia, Bolivia, Brasil y EEUU.
´El arte debe ser amor; debe ser el reflejo de la riqueza de la naturaleza humana, el reflejo de la vida como potencia creadora´, sostenía el artista franco-boliviano, cuyo funeral -informa la agencia AFP- tendrá lugar en Menoux el viernes.
Opiniones
Gil Imaná, pintor • Jorge Carrasco Núñez de Prado, con su obra Perro ladrando a la luna inauguró una nueva etapa en la pintura nacional”,
Carlos Ostermann, gestor • “Jorge Carrasco ha tenido un importante espacio en la vida de la plástica boliviana. Su partida lena al mundo artistíco de una inmensa pena”