La ministra de la Embajada de Perú en Bolivia, María Cecilia Rozas Ponce de León, ofreció una cena en su residencia. Ahí llegaron embajadores, otros diplomáticos, representantes de medios y amigos.
Muchos de los invitados asistieron con regalos o enviaron ramos de flores a la anfitriona, quien estaba de cumpleaños. Así la reunión se convirtió en el festejo de María Cecilia, quien invitó un agradable menú de sabores típicos de Perú, además del conocido pisco shower, entre otras bebidas.
Al terminar la cena, los asistentes rodearon la mesa central del comedor de la residencia de la cumpleañera y, a la luz de las velas de una apetitosa torta, entonaron el feliz cumpleaños a la agasajada.
El buen ambiente y la amistad entre los invitados permitieron que las notas de una guitarra pongan ritmo, y a veces melancolía, a la noche, pues dos de los asistentes hicieron gala de su vena artística y tocaron el instrumento mientras los demás cantaban algunas canciones propias de las guitarreadas.
Esa noche, se descubrieron muchas estrellas, pues algún diplomático entonó tangos y zambas, mientras otro, a pedido del público, hizo unas notas de mariachi. Infaltable fue la música boliviana, que permitió el compás de las palmas y una cueca nacional.
Una agradable reunión, llena de charla y música en la que se demostró el cariño a María Ceci, como se la conoce entre amigos.