Bolivia se enfrenta a un desafío histórico e importante que no es nuevo en la historia nacional. Varios presidentes han querido legitimarse y consolidarse en el poder mediante procesos constituyentes y asambleas que garanticen una “legítima” reforma democrática de su poder. Desde 1825 a la fecha Bolivia ha tenido 18 reformas constitucionales o procesos constituyentes. Con diferentes características, desde Andrés de Santa Cruz, Melgarejo o Barrientos han tratado de construir una nación desde su visión personal de Bolivia. A pesar de los intentos, ningún proceso constituyente previo ha podido consolidar una visión de nación incluyente y de largo plazo.
Construir una visión de país es fundamental para consolidar una esperanza de futuro deseable para los ciudadanos de cualquier comunidad humana. Pero ¿para qué sirven las visiones?, yo también me pregunto siempre, porque ellas están en el horizonte, y si yo camino dos pasos, ellas se alejan dos pasos, y si yo me acerco 10 pasos, ellas se colocan 10 pasos más allá. ¿Entonces, para qué sirven las visiones? Para eso sirven: para caminar, para avanzar, en definitiva, para seguir siendo.
Las visiones de país importan para diseñar una imagen de futuro común. España deseaba entrar en la Unión Europea y esa visión pudo unir a las diferentes partes de su diversidad. Sudáfrica por su parte deseaba dejar de ser un país dividido y excluyente, y bajo el liderazgo de Nelson Mandela pudo concertar un proceso constituyente y autonómico sin exclusiones y donde blancos y negros, se comprometían con un futuro común.
Construir nación es esencialmente construir una visión común de futuro. “Las visiones de país importan, y mucho”, concluyen varios expertos: “…Contar con una visión de país es un prerrequisito para el desarrollo. La viabilidad de la estrategia de desarrollo de un país aumenta en proporción a la participación y compromiso de todos sus actores políticos y sociales. La experiencia de los principales países competitivos y desarrollados ha demostrado que una visión compartida de futuro entre los principales actores empresariales, sociales y políticos de un país es un bien nacional”.
Los asambleístas tienen el mandato de elaborar un proyecto de Constitución Política del Estado, para que todos los ciudadanos nos volvamos Constituyentes el instante de votar para aprobar y legitimar la nueva CPE para Bolivia.
Este domingo se abre una oportunidad más en la historia para asumir nuestra responsabilidad ciudadana y exigir a los constituyentes que se pongan la camiseta de la selección nacional, la verde, y la suden en serio, dejando los colores de sus equipos para las ligas del parlamento y los concejos municipales. Hagamos que sea este equipo de 255 asambleístas el equipo de todos y no el de algunos.
En la Asamblea Constituyente, o ganamos todos o perdemos todos.
*Andrés Torrez es economista y politólogo.
Una política exterior incoherente y errática
Con frecuencia los asuntos exteriores sirven para criticar a un Gobierno. Es una forma de oposición. Un ejemplo: el asunto marítimo usado para inflamar pasiones y no para encontrar soluciones sensatas.
¿Cuál es tu lugar? I
Todo país debe hacer ejercicios de ‘planeación por escenarios’ en los que cada persona y cada grupo político y social identifiquen su rol en el futuro. A través de los instrumentos de participación, desde el voto hasta el consumo
Señora, quítese esas cosas
En el Perú y en Bolivia, como en Colombia, pero en singular, el calzón es para las mujeres y el calzoncillo para los hombres. Y hay algo que se llama “el bividí” (BVD) y tapa lo de arriba.
Las contradicciones del Gobierno
Si en el Gobierno hubiera una voz serena y entendida que oficiara de comunicador con el suficiente peso, muchos de los problemas que hoy existen, que perturban y desorientan a la opinión pública, se habrían superado.