Los asambleístas viven de mil maneras en la capital Algunos están en hoteles de primera y otros en albergues. La solidaridad ganó terreno entre los constituyentes y muchos comparten la vivienda.
COMPAÑERAS DE CUARTO • Las cochabambinas Elizabeth Copa y Cristina Choque comparten hasta la cama del hotel.
La mayoría de los asambleístas cumple su sexto día en Sucre y, hasta ahora, muchos no han definido un lugar donde establecerse. Unos, alquilan departamentos; otros, la pasan en viviendas particulares de amigos o familiares, y más de un bohemio duerme cada noche en un lugar diferente.
Los casos peculiares de quienes se las rebuscan de mil maneras para sobrellevar lo mejor posible su estadía en la capital se multiplican a medida que pasan los días. “Nosotros estamos viendo dónde nos quedamos; por lo pronto, estamos con las organizaciones sociales, durmiendo donde se pueda”, dice José Bailaba, indígena chiquitano que, junto a varios asambleístas del MAS, recorre las calles de Sucre.
De esa forma aparecen las historias, unas más curiosas que otras. Ramiro Guerrero, constituyente del MAS por Chuquisaca, alberga en su casa a dos de sus compañeros, uno de Tarija y otro de Potosí; y lo mismo ocurre con Ignacio Mendoza, del mismo partido. También se supo de similares experiencias en el caso de otros partidos.
En una gran parte de los casos, momentáneamente se ubicaron en hoteles, alojamientos y en casas particulares hasta retornar a Sucre para la segunda sesión, que sería el 16 de agosto. Una razón para no alquilar ahora es que la fiebre de la Constituyente disparó los precios. Por estos días, los departamentos amoblados se ofrecen hasta en 300 dólares.
La constituyente beniana Zulema Arza (Podemos), elegida secretaria de Actas en la Comisión Ad Hoc, contó a La Razón que está viviendo en la casa de una conocida, lejos del centro de la ciudad, aunque tiene en planes alquilar un departamento.
Entre los cruceños, Eliane Capobianco (Podemos) tiene la suerte de que su madre, ministra en la Corte Suprema, alquila un inmueble en Sucre. Al margen de ella, un buen grupo de asambleístas por Santa Cruz se encuentra en el hotel Plaza, como Javier Limpias (Podemos) o Mariano Aguilera y Luis Serrate, de Autonomía para Bolivia (APB).
Las realidades difieren por varios factores. Los asambleístas con trayectoria conocida, en general, pernoctan en lugares confortables. Es el caso de Hormando Vaca Díez, de la Alianza Andrés Ibáñez (AAI), que alquila una casa en el exclusivo barrio Bancario; o de Samuel Doria Medina, de Unidad Nacional, quien se estableció en una habitación de hotel a una cuadra del colegio Junín.
Freddy Soruco, de A3 MNR, también hizo una reserva anticipada y se encuentra en un hotel frente a la plaza 25 de Mayo.
En contrapartida, un numeroso grupo del MAS, del departamento de Cochabamba duerme en una iglesia metodista, donde pagan menos de 5 bolivianos por noche; uno de ellos contó a
La Razón que la campaña dejó sin recursos económicos a una buena parte de los asambleístas.
Pero no todos los masistas sufren los efectos de la crisis. Por ejemplo, la tarijeña Svetlana Ortiz tomó sus previsiones y consiguió una vivienda en alquiler para ella, su esposo y su hija.
Atiliano Villca, de Potosí, se encuentra alojado en un hotel y paga 20 bolivianos por noche. Luego del receso, dijo que buscará una habitación en alquiler para permanecer en Sucre durante el tiempo que dure la Asamblea.
Luis Alfaro, de Tarija, en apenas cuatro días ya conoció tres hoteles. Ayer se alojaba en el hotel La Plata, frente al mercado central y comentó que los varones de su delegación decidieron abocarse a la búsqueda de una vivienda con por lo menos cuatro habitaciones para establecerse durante la Asamblea.
Las historias se hacen y rehacen de uno a otro. Como la de Elizabeth Copa y Cristina Choque, del MAS, que duermen juntas en una sola cama, dentro de un pequeño cuarto. O la de Silvia Lazarte, la más firme candidata a presidir la Asamblea Constituyente que, aunque cueste creerlo, con lágrimas en los ojos reveló hace dos días que no tenía dónde pernoctar en Sucre. Redacción Sucre y El Nuevo Día