Las costas de Italia, España y Malta se convirtieron esta semana en una verdadera preocupación para los europeos ante la avalancha de personas que intentan llegar ilegalmente al Viejo Continente por el mar persiguiendo el sueño de mejor vida.
El naufragio de cientos de indocumentados, cuyos cuerpos moribundos o ya cadáveres flotaban esta semana dejaron atónitos a los turistas que paseaban en las playas españolas o en los remansos italianos de Sicilia.
El desembarco ilegal en Italia de 10.000 inmigrantes en los primeros siete meses de este año y de 13.000 en España son sólo frías estadísticas frente al drama de esta gente, proveniente en su mayoría de África. Roma, AFP