El Gobierno minimizó la posición de los seis prefectos pro autonomistas, que opinan que el Ejecutivo intenta hacerlos a un lado al no concederles encuentros personales con el Presidente, y al crear la figura del enlace prefectural. No obstante, dejó abierta la posibilidad de convocarlos a encuentros individuales.
“Creemos que hay un nivel de exageración en la interpretación de los acontecimientos. Claramente hay un problema técnico de trabajo conjunto entre prefecturas y Gobierno”, sostuvo ayer el vicepresidente Álvaro García, quien destacó que el Ejecutivo tiene toda la voluntad de trabajar “de la mejor manera” con los administradores departamentales.
Explicó que trabajarán un cronograma de reuniones con cada uno de los prefectos, según una idea del propio Mandatario.
“El Presidente es el más interesado en una buena coordinación con los prefectos, pero a veces hemos encontrado más una voluntad de confrontación política que de coordinación”.
El jueves por la noche, reunidos en la sede de gobierno, los prefectos de La Paz, José Luis Paredes; de Santa Cruz, Rubén Costas; de Tarija, Mario Cossío; de Beni, Ernesto Suárez; de Pando, Leopoldo Fernández, y de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, acusaron al Gobierno de poner en riesgo la democracia
Según el Vicepresidente, si se supera la confrontación podrían restablecerse las relaciones. Agregó que los administradores departamentales “no tienen por qué sentir celos de la presencia de las delegaciones (enlaces prefecturales)”, ya que éstos “no tienen carácter ejecutivo, tienen carácter informativo”.
La preocupación de los prefectos radica en que los delegados sean una autoridad paralela.