Día patrio, día histórico porque se da inicio a la Asamblea Constituyente, evento que puede convertirse en un gran divisor de aguas en la vida política del país. A partir de hoy, el poder constituyente entrará en cancha, el futuro busca su espacio. El poder constituido (las antiguas reglas de juego) se diluye, pero el pasado, con sus luces y sombras, busca iluminar el porvenir. El poder es como una gelatina en busca de un nuevo molde jurídico e institucional. Desde hace mucho tiempo, los bolivianos estamos frente a un nuevo vocabulario con complejos significados. Hoy, en nombre de la patria, y con la ayuda de cientistas políticos y juristas, intentaremos descifrar los códigos del nuevo lenguaje. Comencemos con lo que significa poder constituyente. Según Antonio Negri cuando uno se refiere a poder constituyente está hablando de democracia, concebida como poder absoluto, es decir, la fuente de la voluntad popular ilimitada, la fuente última de la producción de las reglas de juego económicas, sociales e institucionales. De esta línea de razonamiento, se nutre el concepto de poder constituyente originario, que rompe con el pasado jurídico e institucional, que tiene un carácter fundacional y revolucionario, que prácticamente no reconoce la historia. En contraposición, existe también el concepto de poder constituyente derivado que respeta la institucionalidad del pasado. La acción del poder constituyente derivado no habla de ruptura sino de reforma, que inclusive puede ser muy radical.
Desde hoy día y en términos más conceptuales, la Asamblea Constituyente será el espacio político de debate entre una visión fundacionalista y otra más reformista. Aquí, lo que amerita es colocar algunas de las principales cartas teóricas sobre este tema, es poner leña al fuego de las ideas. A partir de hoy comienza el proceso constituyente, es decir, el debate, la argumentación, mucha discusión, en suma, una olimpiada de las palabras y los conceptos, que buscarán construir un mejor país a través del diálogo. En este desafío, nuestros constituyentes no deben estar solos, cada ciudadana (o), desde donde pueda, debe deliberar.
En la línea del poder constituyente derivado, la primera descarga de la energía social se da con la votación que elige a los constituyentes. El poder constituyente se traduce en una representación o delegación. Son los asambleístas quienes deliberan y hacen acuerdos por los ciudadanos, siguiendo ciertas reglas establecidas por el poder constituido. Su misión es realizar un nuevo pacto social, impulsar una revolución política antes que social. Crean, a través de la nueva Constitución, un espacio público y legal para el ejercicio de la libertad. Según esta escuela, las constituciones no realizan cambios sociales o económicos, por eso Hannah Arendt alerta: ´Nada más liviano y peligroso, irrealizable y aventurero, que pretender liberar el género humano de la pobreza a través de medios políticos´. Esta línea de argumentación se basa en escuelas conocidas como el constitucionalismo (Kelsen) y el contractualismo (Hobbes, Rousseau). En términos más sencillos, la fiera de la voluntad popular queda domada, seducida por el pacto, por las virtudes de la norma, por el proceso constituyente. El poder constituyente diverso y heterogéneo es neutralizado por el pacto traducido en normas.
Los que creen en el poder constituyente originario, sostienen que sólo se delega parcialmente la representación, en realidad el poder constituyente es exógeno a la producción normativa, por lo tanto, debe mantenerse latente, debe actuar a lo largo de todo el proceso constituyente y post-constituyente. Puesto en cristiano y de acuerdo a nuestra realidad nacional, los movimientos sociales son la manifestación de la democracia directa, en realidad, estos son el poder constituyente en constante movimiento que debe garantizar la fundación de una nueva república. El proceso constituyente es una revolución social, que subordina a la revolución política, que sostiene que la búsqueda de la libertad pasa primero por la construcción de igualdad. Siguiendo a Negri, el poder constituyente boliviano, después de un año de trabajo de nuestros asambleístas, no puede quedarse encerrado o delimitado en un mecanismo jurídico. La fiera de la voluntad popular no puede quedarse encarcelada. La revolución debe continuar después del acto constitucional.
El concepto de poder constituyente originario o derivado entrarán a nuestra gramática cotidiana, el debate recién comienza, Bolivia merece una discusión muy profunda sobre su futuro. Felicidades a todos. Felicidades Bolivia.
El separatismo andino
La Asamblea Constituyente que debería reunirse en Sucre en estos días, viene a poner en una sala a las diferentes visiones de país que conviven ahora en Bolivia.
Fidel
La enfermedad de Fidel Castro y la delegación temporal del mando, se prestan a un sinfín de comentarios. Escogeré un par o tres de ellos. Al "comandante" se le pueden encontrar infinitos errores, maldades e incluso grandes cualidades.
Autogestión para el éxito solidario
La historia de nuestro país está salpicada de pobreza y abusos. Sólo los gobernantes y los políticos tradicionales, idealistas y subjetivos que se sirvieron del pueblo antes que atender las necesidades de la patria,
La fiesta y el "ch’aqui"
Para nadie es novedad que cualquier nacionalización, en el sentido que entendemos los bolivianos, tiene un costo.