La situación de los civiles afectados por la ofensiva judía en el Líbano inquieta a organizaciones humanitarias y al gobierno libanés, que se topan con puentes y carreteras bombardeadas que impiden el envío de ayuda.
Para los pocos habitantes que todavía se resisten o no pueden abandonar el sur del Líbano, epicentro de los combates entre Hizbulá y el ejército israelí, el riesgo de epidemias aumenta, según los organismos de salud.
"El transporte es el problema número uno", explicó este sábado un funcionario del Alto Comité de Socorro, un organismo libanés que coordina la ayuda en el país árabe sacudido por casi cuatro semanas de guerra.
"No tenemos corredores humanitarios y tenemos que obtener a través de las Naciones Unidas autorización de los israelíes para cada convoy de ayuda", agregó el responsable libanés.
La destrucción de muchas rutas hace cada vez más aleatorio el aprovisionamiento vía terrestre desde Siria. Beirut, AFP