En el caso de este departamento, se puede decir que los textiles hablan. Pero, además de ellos, las pisadas de dinosaurio ayudan a desentrañar secretos del pasado.
Texto: Redacción Fotos: Archivo
El Pujllay, una peculiar celebración del carnaval en Chuquisaca, comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Domingo de Tentación. En estas fechas se dice que el dios Supay sale de las rocas. Por eso, se cree que resulta una buena oportunidad para levantar pucaras, altares en su honor.
El festejo tiene lugar en Tarabuco, un pueblito cercano a Sucre, en el que en las ferias dominicales se venden a los turistas distintas artesanías y tejidos típicos de la región.
Para las danzas, los hombres decoran sus monteras con flores, llevan pantalón negro con bordados, cinturón de cascabeles y ojotas con enormes espuelas. La música, entre tanto, se interpreta con pinquillos y tukuras. Estas últimas son unas cañas de más de un metro de longitud que se tocan, no sin esfuerzo, a través de un pequeño tubo.
El legado de los tejidos Con todo, para entender la historia de Chuquisaca, yendo más allá de tradiciones como la del Pujllay, hay que detenerse en los tejidos.
En este sentido, la cultura Jalq\'a ha sido la principal protagonista. Hoy, su población es de unas 30.000 personas, que habitan una de las regiones más pobres del país.
Sin embargo, tienen sus textiles —de una calidad extraordinaria—, en los que hablan de las cosechas, las leyendas de los pueblos o simplemente de las actividades cotidianas de la rutina de las comunidades.
Actualmente, y desde 1986, la organización Asur trabaja codo a codo directamente con los artesanos para que no se pierda su legado. Y un museo en Sucre da cuenta del camino que ya se ha recorrido.
Ciudad con historia Pero la llamada Ciudad Blanca, la capital del departamento, tiene todavía mucho más que ofrecer bajo el coro de tejados, de un rojo intenso, que da cobijo a sus habitantes.
Así, uno de los edificios más representativos es el de La Recoleta, monasterio franciscano del 1600 reconvertido en parte en un museo y donde fue asesinado el tercer presidente de Bolivia, Pedro Blanco.
Otro es el de la Casa de la Libertad, donde un día como hoy se proclamó la independencia.
Y el más curioso quizá sea el Palacio del Gran Poder, que acoge al Museo Charcas, lugar en el que actuó antiguamente el Tribunal del Santo Oficio. Hoy, allí se archivan las denuncias que llegaban a diario para ser juzgadas por la Inquisición.
Retorno al cretácico Sin embargo, con lo que quieren atrapar turistas los chuquisaqueños es con un pasado que va todavía mucho más atrás en el tiempo.
Se trata de retornar al cretácico, y, para ello, la capital del departamento ofrece un parque recién construido con 25 réplicas a tamaño natural de algunos de los dinosaurios que habitaron en la región.
Esto se complementa con el farallón de Cal Orck\'o, el yacimiento más grande del mundo con pisadas de estos animales prehistóricos. Se trata de una gigantesca pared vertical, remanente de un fondo lacustre perjudicado por movimientos tectónicos, en el que ha quedado grabado el rastro de unas 150 especies de hervíboros y carnívoros. Se calcula la existencia de 15.000 pisadas.
Por otro lado, para quien se quede con ganas de ver más, se pueden encontrar pinturas rupestres cerca de la capital, y los enclaves arqueológicos en la zona son abundantes.
Sucre, con la Asamblea que se instaura hoy, será el centro del país.
Pacheco
La hacienda Kantu Nucchu, que fue la propiedad más preciada que tuvo en vida Gregorio Pacheco —minero que alcanzó la presidencia de Bolivia entre 1884 y 1888—, aún se mantiene en buenas condiciones a 21 kilómetros al sur de Sucre. Allí, los espectros se aparecen de noche a los campesinos, que prefieren dar un rodeo para evitar la hacienda. En una de las edificaciones de la estancia, lamentablemente derruida, el Mariscal Antonio José de Sucre redactó, herido por un atentado frustrado de su detractor Olañeta, su última proclama a la nación. Al respecto, todavía se conserva el escritorio en que se apoyó y una de sus botas de jinete, recordando que en Nucchu todo habla de hombres que en su tiempo fueron importantes para el país.
Festejos
En cuanto a la cultura Jalq\'a, en agosto se celebra la festividad en honor a San Bartolomé, en la que se representa el baile Liberia, del que se desconoce su significado más profundo. En él un danzante toma el papel de demonio. En Potolo, mientras tanto, del 15 al 20 de agosto se festeja a la Virgen de la Asunción. En este caso, el bailarín más destacado es el león. En lo relativo a los tarabuqueños, aparte del ya mencionado Pujllay, se debe destacar los actos, la música, los juegos, misas y procesiones para homenajear al Tata Santiago (25 de julio) y a la Virgen de Guadalupe (12 de diciembre).