Entre sollozos, el primer ministro libanés, Fuad Saniora, imploró este lunes que se suspendan los ataques israelíes, en otra jornada de intensos bombardeos a las afueras de Beirut y al sur del Líbano que dejaron al menos una treintena de muertos libaneses.
A este sombrío panorama se sumó ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS), que alertó de que el 60 por ciento de los hospitales del Líbano, atacado desde el pasado 12 de julio por Israel, “terminarán la semana sin funcionar, si en los próximos días no tienen acceso a combustible”.
“La OMS urge a todas las partes a garantizar el suministro de carburante”, reclamó la organización a través de un comunicado, en el que recuerda que la energía es fundamental para que funcionen “los quirófanos, las incubadoras o los refrigeradores donde se guarda la insulina”.
Según la información, “si en los próximos días los centros sanitarios no reciben combustible, más de la mitad no podrán mantenerse operativos al final de la semana y la situación será mucho peor la semana próxima”.
El Líbano cuenta con 12.000 camas hospitalarias y cada centro necesita una media de 80 litros de carburante a la semana para obtener energía eléctrica, dijo la OMS. Ginebra, Beirut; EFE-AP
LOS ATAQUES
Israel • Los aviones israelíes intensificaron ayer sus ataques aéreos y lanzaron un nuevo ataque de comando en el sur del país árabe. Unas 33 personas murieron en dichos ataques.
Hizbulá • La milicia chiíta logró matar ayer a tres soldados judíos durante los intensos combates registrados en el sur del Líbano. Además, unos 83 cohetes fueron lanzados a Israel.