Cabe preguntarse, ¿qué es ser indígena en Bolivia? Es llamativo que en el Censo de Población y Vivienda del 2001, más del 62% de los bolivianos y bolivianas mayores de 15 años se autoidentificara como de algún pueblo indígena, en tanto que los que dicen hablar las lenguas de estos pueblos sólo son un 47% de la población total. Para complicar el panorama, las personas que afirman haber aprendido a hablar en la niñez alguna de las lenguas originarias apenas alcanzan al 36%.
En el estudio “Gama étnica y lingüística de la población boliviana”, publicado en enero de este año, Ramiro Molina Barrios y Xavier Albó destacan que pese a que antes era usual un área rural más indígena frente a otra, urbana, menos indígena, hoy los datos muestran que cada vez hay mayor población indígena en las ciudades andinas y una presencia importante en las ciudades del oriente. Lo particular es, dicen, que si bien se da una pérdida del lenguaje originario, esto no necesariamente implica la pérdida de la identidad cultural indígena.
Otro aspecto que hace a lo indígena es el referido al ritmo de pérdida de la lengua originaria. Mientras en las poblaciones mayores hay una pérdida lenta, es en los jóvenes que ésta se acelera, pero existe alguna forma de recuperación de la lengua entre los niños, que siguen con sus padres, por lo menos en el área rural andina.
Cuando se analizó el aprendizaje del castellano como segunda lengua, se encontró que los hombres por lo común tienen mayores posibilidades de acceso a este aprendizaje que las mujeres.
Si bien casi siempre se vio el hablar una lengua como sinónimo de identidad, en el análisis de los datos del censo del 2001 se encontró que hay otros factores distintos a la lengua que mantienen y hasta refuerzan la identificación indígena; dicho de otro modo, el hablar una lengua originaria no siempre es factor determinante para la autoidentificación indígena.
Otro factor analizado en el mantenimiento de la identidad es el referido al bilingüismo. Se encontró que mientras más se pasa del monolingüismo indígena al monolingüismo castellano, la identidad se pierda más rápido, más aún si de por medio se tiene un proceso migratorio a la ciudad.
Lo mejor, afirman los antropólogos, es que el bilingüismo sea de doble vía, de interculturalidad antes que de anulación del otro.