Grupos de criminales lanzaron ayer cocteles molotov sobre agencias bancarias, edificios públicos y buses en Sao Paulo (Brasil) mientras que la Policía Militar entró a barriadas del sur de Río de Janeiro para evitar nuevos enfrentamientos entre grupos rivales.
La ola de ataques, la tercera desde mayo, muestra que la táctica del crimen organizado de atacar múltiples focos simultáneos y luego replegarse, amenaza prolongarse por mucho tiempo, coinciden analistas y policías.
"Los ataques no pararán pronto", alertó este martes el investigador jefe del crimen organizado de Brasil, Godofredo Bittencourt.
La nueva ofensiva dejó, desde el lunes, cuatro sospechosos muertos y 12 detenidos en unos 100 atentados contra comisarías e incendios de buses en la capital.
El Primer Comando de la Capital (PCC), grupo delictivo que actúa desde las cárceles y al que se le atribuyen los ataques, "actúa con táctica guerrillera, ataca primero y desaparece después", dijo Wálter Maierovitch, director de un instituto criminalístico.
La actual ofensiva es la tercera atribuida este año al PCC en Sao Paulo, estado con 42 millones de habitantes y 144 superpoblados presidios que alojan a más de 150.000 presos. Sao Paulo, AFP-AP