Se agotó la era del legendario Fidel Castro. Por un problema de salud, después de 47 años en el poder, dio la sucesión provisional a su hermano Raúl, Jefe de las FFAA. Como en todo régimen autoritario, su salud se ha convertido en “un secreto de Estado” y ni él ni su hermano han figurado públicamente lo que aumenta la especulación.
El carismático Castro es el líder que más ha permanecido en el poder y habría sido uno de los políticos más odiados y amados. Quiso exportar su revolución a Latinoamérica con el Che Guevara así como a Angola, pero fracasó.
Para EEUU es una pesadilla porque hace casi medio siglo y a 144 km de sus costas, tiene un país comunista que fue satélite de la URSS durante 30 años y puso en peligro el equilibro mundial durante la Guerra Fría. Un ejemplo fue la Crisis de los Misiles donde se estuvo a punto de llegar a la Tercera Guerra Mundial.
En 1962 EEUU lo embargó comercialmente por nacionalizar y no indemnizar a inversionistas norteamericanos. Si bien aquello puso trabas a la economía cubana, ha sido un arma de doble filo porque no sólo unió al pueblo cubano sino que es la bandera que sigue utilizando Castro para que el mundo se solidarice en torno a su país.
En los primeros años de la revolución fue sustentado económicamente por la URSS, pero tras la caída del Muro de Berlín, Cuba sobrevivió por las inversiones extranjeras. Hoy compra petróleo barato a Venezuela y recibe millones de dólares en remesas que envían los cubanos de Miami a sus familiares en la isla.
El gobierno de Raúl debería ser temporal, de transición, de apertura a la democracia y a los mercados. Hasta China se ha abierto al mercado y crece a pasos agigantados.
Si hay transición, que será difícil y lenta por que el PCC querrá mantenerse en el poder, y el pueblo cubano, si bien está consciente de los disidentes, tiene un sentimiento nacionalista en torno a Fidel porque no ha conocido a otro líder. Castro les dio educación y salud, pero coartó las libertades ciudadanas, la de prensa, de expresión y aún hay presos políticos.
La dinastía Castro debe terminar y los cambios deben ser desde adentro. Debe llamarse a elecciones y que se postulen candidatos ya sean seguidores de Fidel, disidentes cubanos en EEUU, o independientes.
Bush ha dejado claro que no levantará el embargo mientras los Castro se mantengan en el poder y ha dicho que apoyará a Cuba a favor de un cambio democrático. EEUU debe mantenerse al margen, a pesar de las presiones de los cubanos en Miami que quieren retornar a su país así como tomar el poder político. Washington sentaría un pésimo precedente si interfiere políticamente en Cuba o invade la Isla. Todo muestra que si hay transición, no será como la que inició Gorbachov que introdujo la Perestroika y la Glasnost, e hizo reformas sociales sin tocar las estructuras del poder y terminó haciendo caer al régimen comunista.
Ha llegado el momento histórico para el cambio, se restablezcan las libertades al pueblo y que Cuba se inserte al mundo globalizado.
*Verónica Ormachea G. es periodista.
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