Estados Unidos se quedó por ahora aislado tras su llamado a la comunidad internacional a presionar por una transición democrática en Cuba, debido a que sus aliados no están dispuestos a dar ese paso mientras desconozcan la suerte de Fidel Castro.
La secretaria de Estado Condolezza Rice se apresuró el pasado viernes a “alentar” a “las naciones democráticas” a presionar por “una transición que conduzca rápidamente a elecciones multipartidistas en Cuba”, tras la delegación provisional del poder del presidente Fidel Castro en su hermano Raúl.
Ayer, el presidente del Parlamento europeo, el español Joseph Borrell, aseguró a la prensa colombiana que una eventual transición en Cuba debe hacerse “sin revanchismos” y que en ese sentido la Unión Europea (UE) jugará un papel muy distinto al de Estados Unidos.
“La UE está dispuesta a jugar un papel de moderación y colaboración bien distinto al que pudiera jugar EEUU en esta situación”, señaló Borrell.
Borrell enfatizó que la situación actual en la isla es apenas “un ensayo de lo que puede ocurrir el día que Fidel Castro no se recupere”. Cuando ello ocurra, “esperemos que la transición política se haga con normalidad, es decir, sin revanchismos”, dijo.
La prudencia manifestada por la Unión Europea también se manifiesta en los países latinoamericanos y el vecino de EEUU, Canadá. Bogotá, Washington; AFP