El embajador de Israel concurrente en Bolivia, Walid Mansour, como una forma de evitar que continúe la guerra con el Líbano, pidió ayer que el Ejército libanés y fuerzas internacionales controlen el sur de ese país y que Hizbulá deje las armas.
Mansour, quien tiene su sede diplomática en Lima, llegó a Bolivia para recordar que Israel reconoce el derecho de los palestinos a ser una nación, pero que Hizbulá, Hamas e Irán no reconocen la existencia del Estado de Israel. Tras lamentar los sucesos en la franja de Gaza, criticó a la prensa internacional que, sostuvo, sólo muestra los daños sufridos por el Líbano, pero que minimiza los 97 israelíes muertos, las viviendas destruidas en su país por los 3.000 misiles katiushas o el millón de israelíes ocultos en refugios.