Miles de presos del estado brasileño de Sao Paulo comenzaron ayer a salir a la calle con permiso especial para pasar en familia el Día del Padre, sembrando temores en la población y la Policía que han vivido esta semana una tercera ola de violencia atribuida a bandas que operan en las cárceles.
"Cerca de 12.000 presos reciben de la Justicia el derecho de pasar la fecha, que se celebra mañana en Brasil, fuera de las cárceles", indicó Seguridad Pública.
La justicia, que otorga los permisos, se impuso finalmente a los deseos de las autoridades, que habían objetado esas salidas por temer más violencia, como ocurrió en mayo durante el Día de la Madre, cuando decenas de presidios sufrieron motines.
113 de los presos que recibieron el permiso especial pertenecen a la banda Primer Comando de la Capital (PPC), acusada de haber perpetrado los ataques del pasado lunes. Sao Paulo, AFP