La Feria Internacional del Libro (FIL), en su versión undécima, está con las puertas abiertas en La Paz. Se trata de una nueva conjugación de lo mejor de la literatura boliviana con la extranjera, en un espacio común donde la gente se encuentra y reencuentra con letras y más letras. Hiladas unas tras otras y enriquecidas con la magia literaria. Esa es la FIL La Paz. Un lugar donde se retorna al pasado y se refresca el presente. Este año contará, como todas las versiones, con personalidades de las letras.
La Cámara Boliviana del Libro ha previsto la visita de más de 20 escritores internacionales, entre ellos el poeta chileno Raúl Zurita, en una mesa de Poesía Latinoamericana Contemporánea; Carmen Berenger, poeta y artista chilena; Carla Guelfenbein, novelista chilena con obras que han revolucionado las ventas en su país natal. Así también estarán especialistas en materia de fomento al libro como el colombiano Luis Fernando Sarmiento. Ahora bien, sin embargo la FIL de este año se lucirá porque permitirá la presentación de más de una veintena de obras nacionales de autores bolivianos. Las editoriales, en esto, han hecho su parte y muy bien.
Hay varios motivos para celebrar esta FIL. Una de ellas, las novedades literarias. Otra, la presencia cada vez más entusiasta de mayor producción nacional. También está el impulso editorial. Y finalmente, como no podía ser de otro modo, el lector. Ese amante incansable que busca y rebusca entre páginas, títulos, autores, géneros su espacio... y lo encuentra. Sólo una nota negativa. La abrupta salida de la delegación venezolana que, siendo invitada de honor de la feria, se retira virtiendo argumentos que no corresponden en una fiesta de la literatura. En fin. Entretanto, que la FIL continúe con el éxito de siempre.