Con el objetivo de mejorar la seguridad alimentaria a través de la conservación y uso eficaz de los parientes silvestres de especies cultivadas, el Viceministerio de Biodiversidad impulsa un proyecto para la conservación de 16 especies alimentarias de Bolivia.
La coordinadora del "Proyecto de conservación in situ de parientes silvestres y especies cultivadas", Beatriz Ferrufino, informó que la importancia de estos vegetales es que constituyen una fuente genética para mejorar la agricultura y en caso de enfermedades, plagas o factores climáticos desfavorables, sirven para crear resistencia utilizando la misma fuente.
Los productos priorizados son la chirimoya, la mora, el tomate, la papaya, el frijol, el maní, los ajíes, la quinua, la papa, el palmito, el cacao, el cayú, la nuez, la yuca, la piña y el camote.
Otros objetivos son completar la normativa de biodiversidad incluyendo los parientes silvestres alimenticios, realizar un inventario de los 16 grupos y elaborar mapas de distribución geográfica, lo que permitirá al Gobierno crear un sistema de información y diseñar planes de mejoramiento genético. Los cinco años que durará el proyecto serán financiados por el Fondo para el Medio Ambiente a través de Naciones Unidas.