Los esfuerzos de los últimos 15 años para la reconstrucción del Líbano tras la guerra civil (1975-1990) fueron "aniquilados" por el conflicto entre Israel y la milicia chií Hizbulá, según una evaluación preliminar del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Del mismo modo, los avances en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU "han vuelto a cero", dijo el portavoz de ese organismo, Jean Fabre, en una conferencia de prensa en la que se evaluó la situación del Líbano una semana después del alto el fuego.
Las pérdidas económicas causadas por el conflicto alcanzan al menos los 15.000 millones de dólares, según los cálculos del PNUD, aunque "llevará varios meses hacer una evaluación completa del impacto de la guerra y de las necesidades para la reconstrucción del país", indicó.
Además de la destrucción de áreas residenciales, el portavoz dijo que una cuarta parte de los puentes y cruces de carretera fueron arrasados por los bombardeos israelíes, que también causaron el desmoronamiento de 35 mil locales comerciales.
El portavoz del PNUD señaló que su organismo ha identificado seis áreas —vinculadas a la rehabilitación de infraestructura municipal, limpieza de escombros y ayuda a los pescadores, entre otras— para iniciar "sin pérdida de tiempo" la reconstrucción, que requerirá una inversión inicial de 46 millones de dólares.
Por su parte, un portavoz del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) consideró que la escasez de agua es el mayor problema que afrontan los desplazados que han regresado a las zonas en que vivían.
"En todos los lugares a los que vamos, el agua es definitivamente la prioridad de la gente", declaró Paul Sherlock, experto en agua de Unicef, quien añadió que los sistemas de aprovisionamiento tanto en el sur y este del Líbano, como en Beirut, han sufrido graves daños, por lo que no ha quedado otra alternativa que repartirla embotellada.
Aunque reconoció que es una opción costosa e insostenible, recalcó que esa es la única manera de que la población tenga acceso al agua ante la destrucción de las infraestructuras y la contaminación de algunas fuentes. Hasta ahora se distribuyeron 250.000 litros de agua embotellada y se requieren otros 200.000 litros.
Las autoridades libanesas calculan que el 90 por ciento de los desplazados ha vuelto a sus áreas de residencia, señaló por su parte el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, que agregó que "hay muchos que han retornado sólo para encontrar que sus viviendas están inhabitables".
En tanto, el Programa de la ONU para el Medio Ambiente anunció que prepara el envío de un equipo de expertos que evaluará el impacto del conflicto en los suelos, las aguas subterráneas y la biodiversidad, misión que tiene previsto partir el próximo mes y presentar un informe a fin de año. Ginebra, EFE