Hace un par de semanas, en medio del ataque de Israel al Líbano, hubo otro factor que hizo que los precios del barril del petróleo se acercaran a los 80 dólares. En la bahía de Prudhoe en Alaska, la transnacional BP cerró la planta de exportación de petróleo, la más grande de Estados Unidos que tiene instalada allí creando un déficit de 500.000 barriles al día.
¿La razón? La corrosión de los tubos de acero que transportan el crudo y lo fraccionan. Este problema de corrosión es crítico, ya que la revisión y el reemplazo de los mismos tomarán meses y decenas de millones de dólares.
Prudhoe puede ser la punta del iceberg de un problema mundial. Actualmente la oferta y la demanda de petróleo (algo así de 95 millones de barriles al día) mantienen un equilibrio precario. Cualquier crisis (Medio Oriente, Irán, Nigeria) o cualquier interrupción en el suministro por factores técnicos hacen fluctuar los precios de inmediato en alzas del 10% como lo vimos en julio y agosto de este año. Este factor es independiente del factor de agotamiento de las reservas de petróleo.
Los expertos apuntan que fuera del oleoducto Bakú-Tibilis-Ceyhán del Mar Caspio, la mayor parte de la infraestructura mundial data de los años 70. En Sudamérica los recientes oleoductos Ocensa en Colombia y el controvertido OCP del Ecuador datan de los 90. Hace unos meses, los recién instalados oleoductos de Camisea en Perú sufrieron roturas y derrames, a causa de la calidad del acero. En Bolivia, la mayor parte de la infraestructura data de los 70, con excepción de la red de gasoductos de exportación al Brasil que es reciente, pero que no presenta los mismos riesgos ecológicos que los tubos que transportan líquidos (recordar el derrame en el río Desaguadero hace cinco años). Rusia cerró momentáneamente la red de oleoductos Druzba, la mayor del mundo para hacer reparaciones. Lo cual muestra que las inversiones de mantenimiento en la industria petrolera fueron dejadas de lado durante los años del “petróleo dulce” con precios del barril a menos de 20 dólares.
¿Qué beneficio puede tener Bolivia ante una potencial renovación de oleoductos a nivel mundial?
- El principal insumo de los bienes de equipo de sector petrolero, desde los oleoductos hasta las plantas de GTL es el acero. Bolivia tiene la posibilidad de desarrollar Mutún mediante la siderurgia. Fuera del alza de la demanda mundial por el acero, se puede diseñar el proyecto desde la explotación del hierro hasta la fabricación de los tubos (hechos con la tecnología de soldadura sin costura) en Bolivia. Argentina y Brasil (clientes de nuestro gas) poseen plantas de este tipo. En Argentina mediante la transnacional Techint (ahora Tenaris) y en Brasil mediante la presencia del francés Vallourec. Hay que mencionar que este sector de los tubos está en plena ebullición: Tenaris está comprando al fabricante estadounidense Maverick por más de 3.000 millones de dólares, mientras que el francés Vallourec tiene una capitalización de mercado cercana a los 10.000 millones de euros.
Una combinación inteligente de desarrollo del Mutún, incentivos fiscales para la industrialización y acceso a la energía (gas y electricidad) serían ventajas competitivas absolutas para atraer a cualquiera de estos gigantes a Bolivia para que se transfiera al país dicha tecnología. Habría que resolver el tema de la importación del carbón para alguna de estas tecnologías (por la misma hidrovía o por ferrocarril. Vender el gas a precios menores para la industrialización que el gas de exportación es controversial, pero no inusual: Qatar y Trinidad y Tobago tienen precios diferenciados para el gas de exportación y el gas para la industrialización (en algunos proyectos de Qatar desde a 1USD por MMBtu para responder a la inquietud del sociólogo Roberto Laserna). La solución simple que hallaron estos países para evitar distorsiones es que el precio del gas de industrialización se ajusta con una fórmula al gas de exportación en un plazo de cinco años. Así se evita el subsidio directo (la pérdida potencial vía costo de oportunidad) y el eventual daño fiscal al país productor de gas, al mismo tiempo que se generan empleos, nuevas industrias y en este caso, alto valor agregado.
Vale la pena incluir la reflexión de los tubos de acero de Prudhoe Bay en el debate actual sobre el Mutún, evitando cualquier subvención que mantenga a Bolivia como productor de materias primas únicamente.
*Christian Inchauste Sandoval es economista.
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