El gobierno de Italia aprobó el envío de unos 2.500 soldados al Líbano, donde el secretario general de la ONU, Kofi Annan, afinaba ayer, junto a las autoridades locales, las cuestiones relativas al papel del Ejército de ese país y de las tropas internacionales de paz en la conflictiva región.
La decisión del envío de tropas italianas fue tomada por unanimidad por el gobierno de Romano Prodi y será analizada la semana próxima por el Parlamento en Roma, aunque la oposición ya adelantó su visto bueno.
Según el diario israelí Haaretz, Annan aseguró al gobierno de Israel que la tropa internacional de paz será reforzada —a partir de su composición actual de 2.000 efectivos— en el marco de esta semana.
En primer término, Annan aclaró que la ONU no tiene intención alguna de desplegar efectivos de paz en la frontera sirio-libanesa, con lo cual salió al cruce de las amenazas de Damasco de cerrar sus fronteras si esto fuese así. El primer ministro israelí, Ehud Olmert, reclama que la tropa internacional asegure la frontera sirio-libanesa.
“En el Líbano debería haber una ley, una autoridad”, dijo Annan, indicando además que los efectivos de paz sólo abrirán fuego si son atacados.
Según estimaciones de funcionarios de la ONU, antes de fines de esta semana se pondrían a disposición 3.500 soldados adicionales, para la conformación de la tropa internacional de paz.
En su opinión, el desarme de Hizbulá no puede lograrse por la fuerza. Se manifestó a favor de crear una zona libre de armas en el sur del Líbano.
En rueda de prensa celebrada junto al primer ministro libanés, Fuad Siniora, el Secretario General de la ONU agregó que las únicas armas que debe haber en el sur del país son las de las fuerzas internacionales y las del ejército libanés. Beirut y Roma, DPA-EFE