Las instalaciones de las unidades militares que están en el departamento de Potosí, cercanas a la frontera con Chile, son refaccionadas y reacondicionadas, según se informó ayer desde la oficina de la Dirección de Comunicación Social del Ejército.
La información revela que estas unidades militares, que hace algunos meses recibieron tecnología de punta para mejorar el control fronterizo, son sometidas a un trabajo de mantenimiento. El objetivo, según la fuente, es mejorar sus instalaciones y ofrecer más comodidad al personal.
Entre las instalaciones refaccionadas está la destinada al control militar, que está cerca de la vertiente del Silala, aguas que llegan hasta territorio chileno y que serían aprovechadas por diversas industrias de ese país, hecho que provocó polémica entre Bolivia y Chile, por lo que se pedía una remuneración económica a ese país por la utilización de esos recursos hídricos, como parte de una deuda histórica desde hace decenas de años.
Estos puestos de avanzada, que tienen forma de iglú, están esparcidos a lo largo de la árida zona potosina donde están los principales atractivos turísticos de la región, como son las lagunas de colores y el volcán Licancabur. Allí, además, cada día llegan cientos de turistas tras un recorrido de tres días por tierra.
Según la información, las demás unidades militares del país también recibirán el mismo trato y estarán listas en un plazo máximo de seis meses.