La lluvia caída el fin de semana apagó la mayoría de los 600 focos de incendios que se registraron, el viernes, en las provincias Chiquitos, Ñuflo de Chávez, Guarayos, Velasco y Busch del departamento de Santa Cruz.
Según un reporte del diario cruceño El Nuevo Día, autoridades regionales de Ascensión de Guarayos, San José de Chiquitos, San Ignacio de Velasco, San Matías, Roboré, Concepción, San Javier, San Miguel, Quijarro y Puerto Suárez expresaron su alegría, aunque se mostraron cautelosos por un posible rebrote de las llamas, debido a la época de sequía y a que las lluvias son un fenómeno poco frecuente.
El pronosticador Édgar Fabré informó a ese medio que las lluvias fueron bastante fuertes como para apagar los incendios, “pese a que existe bastante humedad en la zona y es posible que la misma se evapore rápidamente debido al calor de la tierra y que el humo retorne”.
Por su parte, la Prefectura de Santa Cruz anunció que instalará en Guarayos un puesto permanente de bomberos para dar el apoyo inmediato, además la próxima semana presentará una evaluación sobre el daño ecológico causado por el fuego.
El director del Servicio de Departamental de Salud (Sedes), Roberto Vargas, adelantó que pese a la intensa humareda no se registraron brotes epidémicos de conjuntivitis u otras afecciones.
Explicó que la intervención de los equipos de emergencia y la preparación de los centros médicos en las poblaciones afectadas impidieron el surgimiento masivo de enfermedades.
Sin embargo, se envió fármacos de prevención como colirios, lágrimas artificiales y algunos descongestionantes que serán distribuidos en la zona.
Por su lado, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología informó que ayer que el satélite registró 215 focos de incendio en las tierras bajas del oriente, cifra que bajó en relación a los más de 600 que se presentaron, sólo en Santa Cruz, el viernes 25.
Por el efecto del viento, una parte de esta humareda se trasladó al occidente, lo que ocasionó la pérdida de visibilidad en la sede de gobierno, especialmente en la mañana. En el Senamhi explicaron que el humo podría desaparecer con la previsión de una nevada o una lluvia, pero que éste se mantendrá mientras duren los chaqueos.
Se aguarda la última nevada
Entre esta jornada y mañana, la cordillera que rodea a La Paz y El Alto podría verse cubierta de una nevada que despedirá la temporada de invierno. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) informó ayer que el pronóstico de esta jornada en ambas ciudades es que el cielo amanecerá con bancos de niebla, en previsión de una nevada que habría caído en la cordillera en la madrugada, mientras que el resto del día el cielo estará poco nuboso.
Así las cosas, para el miércoles la sensación térmica de frío podría aumentar debido a un posible incremento de la nevada en el altiplano norte y a lo largo de la cordillera, y a un viento leve que trasladaría las nubes. Incluso se prevén chubascos.
Hace dos semanas, la noche del martes 15 y madrugada del 16 de agosto cayó nevada en la cordillera y en la ciudad de El Alto, la misma que se disipó hasta antes de las diez de la mañana, de ahí en adelante el frío se incrementó en toda la parte occidental de Bolivia, según verificaron los pronósticos de anteriores fechas, elaborados por el Senamhi.
Meteorología pronosticó que para el jueves el cielo en el altiplano se presentará con algunas nubes, que serán arrastradas por vientos débiles y aunque la temperatura presentará un leve descenso se despedirán las nevadas.