El gobierno del presidente Evo Morales negocia, en Washington, la ampliación de la Ley de Preferencias Arancelarias (Atpdea) con una estrategia antinarcóticos que deja de lado la erradicación de hoja de coca e incide en una disminución sujeta a la concertación y voluntad de los productores cocaleros.
El vicepresidente, Álvaro García, y el viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres, llevaron esta nueva visión de lucha contra las drogas a una negociación de ampliación de las preferencias comerciales que se abrió en
Estados Unidos, entre otros factores, por los niveles de erradicación de hoja de coca.
La propuesta fue defendida con el argumento de que permitió al momento la disminución de 3.224 hectáreas de este arbusto en un contexto de respeto a los derechos humanos y sin recurrir a la violencia.
García y Cáceres iniciaron el lunes una serie de reuniones con autoridades de los poderes Ejecutivo y Legislativo estadounidense en la perspectiva de abrir espacios para renovar las preferencias arancelarias, que fenecen el 31 de diciembre de este año, si no son renovadas.
“Como Estado boliviano, (se) dignificará la hoja de coca y a los productores de hoja de coca, porque la hoja de coca en su estado natural no es droga, no es cocaína y los productores no son narcotraficantes”, explicó Cáceres el sábado a La Razón.
El Gobierno tiene la meta de reducir 5.000 hectáreas de este arbusto hasta fines de año para cumplir con la ley y los compromisos internacionales derivados de convenios en materia de lucha contra el narcotráfico.
Estados Unidos reveló que los cultivos de hoja de coca se incrementaron en esta gestión, mientras el Gobierno desmintió esta visión e incluso informó, con reportes de la Fuerza de Lucha Contra las Drogas (Felcn), que en los primeros meses se decomisó 97 toneladas de droga.
La misión a Estados Unidos retornará mañana e informará sobre sus logros.