Murió Oriana Fallaci Polémica • Estudió Medicina, pero su pasión fue el periodismo. Cubrió las guerras de Vietnam y del Golfo. Su estilo era agresivo y provocador, decía que sus interpelaciones eran a ella misma.
Fallaci • Mirada incisiva y un cigarro entre los dedos.
Oriana Fallaci, la veterana periodista y escritora italiana conocida por sus entrevistas incisivas y quien se había ganado fuertes críticas recientemente por sus contundentes críticas al islam, falleció, informaron allegados el viernes. Tenía 77 años.
Fallaci, quien había sido diagnosticada con cáncer de seno hacía unos años, murió en un hospital de Florencia donde estuvo internada varios días, dijo Paolo Klun, un funcionario de su casa editora, RCS. Añadió que Fallaci, quien vivía en Nueva York, había regresado a su ciudad natal recientemente al agravarse su estado de salud.
Nació en Florencia el 29 de junio de 1929. Su infancia transcurrió en la Italia fascista de Mussolini. Su padre fue un activo combatiente, que sin duda influyó en las ideas de Fallaci quien, siendo adolescente, se unió a la resistencia armada contra la ocupación nazi en su Toscana natal.
Estudió medicina, pero nunca terminó esa carrera. El periodismo fue su medio de vida y se hizo un nombre como corresponsal de guerra en diversos puntos del planeta, incluyendo Latinoamérica, cubierta siempre de una cierta aura de misterio.
Trabajó por dos décadas con L'Europeo, un semanario ya extinto que fue alguna vez uno de los principales de Italia. Pero sus escritos solían ser traducidos y publicados en todo el mundo.
Llegó a cubrir todo tipo de conflagraciones: desde la Guerra de Vietnam en los 60 hasta la Guerra del Golfo Pérsico en los 90. En 1968, fue herida de bala cuando cubría una masacre de estudiantes en México.
Pero lo que la hizo famosa fueron sus agresivas entrevistas con líderes mundiales incluyendo Henry Kissinger, Yaser Arafat y el ayatolá Rujola Jomeini.
Su estilo de preguntas era agresivo y provocador, y su estilo de redacción impetuoso. Una de sus frases más célebres fue que todas sus entrevistas, en el fondo, eran consigo misma.
Kissinger cierta vez comentó sobre su entrevista: “Jamás entenderé por qué accedí”.
En años recientes se había mantenido alejada de la mirada pública y pasaba días enteros encerrada en su apartamento en Manhattan. Viajaba a Florencia, pero rara vez aparecía en público y nunca hacía comentarios.
Rompió el silencio después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 con un extenso ensayo en el diario Corriere della Sera _ La rabia y el orgullo_ que fue luego convertido en un libro, en que condenó el fundamentalismo islámico.
Sus títulos más conocidos fueron Penélope en la guerra (1962), Entrevistas con la historia (1974) y Carta a un niño que nunca nació (1975). Roma, AP